Con motivo de la celebración del Bicentenario de Bolivia, EL DEBER presentará este 6 de agosto una publicación especial que invita a recorrer 200 años de historia a través de los grandes ciclos económicos, los sonidos que marcaron generaciones, las imágenes que proyectaron nuestra identidad y las pasiones que unieron al país, como el fútbol y el automovilismo.
Esta entrega especial propone un viaje narrativo y visual por las etapas más decisivas de la economía nacional: desde la plata del 'cerro rico', que fundó las esperanzas de la naciente república, hasta la agroindustria del oriente boliviano, que hoy sostiene al país con trabajo, innovación y capacidad exportadora.
“El Bicentenario no solo es un momento para celebrar, también es una oportunidad para entender quiénes fuimos, cómo llegamos hasta aquí y, sobre todo, hacia dónde queremos ir”, sostiene la presentación del especial. La historia económica se entrelaza con las transformaciones sociales y culturales del país, y revela cómo Bolivia ha enfrentado bonanzas efímeras, rupturas profundas y desafíos estructurales sin dejar de soñar con un mejor futuro.
El ciclo de la plata inauguró la vida republicana con promesas que pronto se enfrentaron al peso de la herencia colonial. Le siguió el estaño, que convirtió a Bolivia en potencia minera, aunque concentró el poder en pocas manos. El gas natural trajo ingresos récord en el siglo XXI, pero su falta de sostenibilidad nos recuerda las lecciones no aprendidas. El litio, aún en fase de expectativa, simboliza una nueva frontera entre esperanza y geopolítica.
En contraste, el especial destaca un modelo de crecimiento menos ruidoso, pero más constante: la agroindustria. Santa Cruz y el oriente boliviano han demostrado que la tierra puede ser el verdadero motor de Bolivia. Hoy, el agro representa más del 30% del PIB nacional y produce más del 76% de los alimentos que consume el país, consolidándose como el presente activo y el futuro posible de una nación que no se rinde.
Además del análisis económico, la publicación incluye secciones dedicadas a la música, el cine, el fútbol y el automovilismo, pilares del imaginario colectivo boliviano. Se evocan canciones que contaron la historia popular, películas que mostraron al mundo nuestras luchas y paisajes, y goles o hazañas deportivas que hicieron vibrar a millones desde lo más profundo del corazón.
“El suplemento es también un homenaje a los fundadores de Bolivia, que en 1825 eligieron la independencia como destino común. Representaban a cinco regiones distintas, pero creyeron en una sola patria”, indica la introducción. Ese espíritu —agrega— sigue vigente en una Bolivia diversa, creativa y resiliente.
La edición especial estará disponible en la versión impresa de EL DEBER del miércoles 6 de agosto, así como en su plataforma digital. Se trata de un documento periodístico que busca acompañar el festejo con profundidad, memoria y proyección.