Un operativo antidroga ejecutado por efectivos de la Unidad Móvil de Patrullaje Rural (Umopar) en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) dejó como resultado la destrucción de un laboratorio de cristalización de cocaína, la aprehensión de una persona y el secuestro de armas de fuego.
La acción policial se desarrolló en medio de disparos disuasivos y se vio marcada por la trágica muerte de un oficial que acudía en apoyo al operativo, luego de que sus camaradas hayan sido emboscados.
La intervención se realizó en la comunidad indígena San Miguelito, a orillas del río Isiboro Sécure, en el departamento de Cochabamba. De acuerdo con el informe de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), los agentes realizaron disparos disuasivos para asegurar el control del área y evitar que personas presentes en el lugar obstaculizaran la acción.
El laboratorio contaba con ambientes e insumos necesarios para la producción de droga, lo que evidencia —según la fuerza antidroga— la persistencia de actividades ilícitas en zonas de difícil acceso.
En el marco de esta operación, una persona fue aprehendida y puesta a disposición del Ministerio Público para su investigación por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Durante la retirada, los efectivos fueron emboscados e intimidados por un grupo de comunarios, quienes se oponían a que la persona capturada sea llevada a celdas policiales. Por esta razón, los policías pidieron refuerzos y lograron retirarse del laboratorio sin que resulte personas heridas.
Sin embargo, el operativo quedó empañado por la muerte del teniente Cristian Herrera García, de 30 años, quien perdió la vida al ser arrastrado por la corriente de un río desbordado cuando se dirigía a reforzar a sus camaradas. El hecho ocurrió alrededor de las 13:15 del lunes, cuando dos patrullas de Umopar Castillo y Locotal acudían a una solicitud de auxilio de los efectivos que estaban siendo hostigados por pobladores mientras realizaban tareas de interdicción.
Según el reporte, el oficial ingresó al cauce para verificar si la movilidad podía cruzar la vía anegada; sin embargo, la fuerza del agua lo arrastró sin que pudiera ser auxiliado de inmediato. Tras varias horas de búsqueda, su cuerpo fue hallado en un pantanal y trasladado a una posta de salud, donde se confirmó su deceso.
Los restos del teniente son velados en el municipio cochabambino de Quillacollo, donde familiares, amigos y camaradas le dieron el último adiós, destacando su vocación de servicio y compromiso con la institución. Umopar lamentó la pérdida y reafirmó su compromiso de continuar la lucha contra el narcotráfico, pese a los riesgos que enfrentan sus efectivos en operativos de alta complejidad.
“Le encantaba ser policía, trabajaba con amor. Nunca tuvo problemas, nunca faltó. Estaba sirviendo a la ciudadanía. Ahora no podemos creer que se haya ido. Pensamos que es un sueño, que está dormido y va a despertar. No aceptamos su partida”, lamentó su tía Rosa María Liandro.