Con ollita en mano y de la manera más humilde posible, doña Isidora, acudía hasta la carretera con un solo objetivo, no permitir que los choferes varados padecieran de hambre. A cambio, días después, los mismos conductores acudieron hasta el hogar de la señora y le dejaron víveres y enseres de cocina. Las buenas acciones tienen su recompensa, afirmaron.
Durante semanas, seguidores del expresidente Evo Morales instalaron varios puntos de bloqueos en el país, la mayoría en el departamento de Cochabamba, principalmente en Colomi, Trópico de Cochabamba.
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Allí, entre las serranías y alguna que otra vivienda, estaba doña Isidora, una mujer de la tercera edad que preocupada por los conductores que estaban parados en la carretera por los bloqueos, bajó desde su domicilio hasta la carretera con un poco de comida.
Sin pedir un centavo por su servicio, con platos, cucharas y una sencilla, pero deliciosa comida, la señora iba a paso lento repartiendo a quienes podía. Un día era caldo, otro algún guiso, otro quizá solo algún tubérculo hervido. La idea era no permitir que padecieran de hambre.
Las imágenes de la mujer repartiendo la comida se viralizó a través de las redes sociales, por los mismos beneficiarios que agradecidos recibían lo que fuese, porque se trata de un lugar alejado de la urbe.