Cuatro de los principales referentes del Movimiento al Socialismo (MAS–IPSP) y de la Izquierda boliviana alzaron la voz en contra de las recientes decisiones judiciales que anulan procesos y otorgan libertades a exautoridades acusadas de los hechos de 2019. Desde distintos medios, Luis Arce, Evo Morales, Andrónico Rodríguez y Eduardo del Castillo coincidieron en señalar que la justicia boliviana estaría abriendo la puerta a la impunidad.
El presidente Luis Arce Catacora apeló a la “memoria, verdad y justicia” para las víctimas, y cuestionó que delitos calificados como de lesa humanidad por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) no tengan un tratamiento judicial adecuado. “El dolor de los padres, madres, hermanos e hijos que continúan llorando a sus seres queridos es una carga que exige respuesta”, afirmó, en un mensaje en sus redes.
Por su lado, el aún presidente de la Cámara Alta, Andrónico Rodríguez, lamentó que jueces hayan anulado los procesos y cuestionó que se otorgue libertad “como si el momento político pesara más que las muertes de compatriotas”. Señaló también que algunos jueces buscan “congraciarse” con la oposición tras las elecciones, en alusión al voto nulo y al nuevo equilibrio de fuerzas en la Asamblea Legislativa.
A su turno, el exministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, denunció que las recientes decisiones judiciales “pretenden dejar sin justicia” a las víctimas, enumerando a veinte personas fallecidas en Sacaba y Senkata “cuyas familias siguen reclamando sanciones”.
Más duro fue el expresidente Evo Morales, quien acusó a la justicia boliviana de actuar con un doble rasero: “La misma justicia que nos persigue y mantiene privados de libertad a mis hermanos y hermanas, la misma que socapa la corrupción de Luis Arce, hoy libera a los responsables del Golpe de Estado que derivó en la masacre de Sacaba y Senkata”. También apuntó contra la Defensoría del Pueblo, a la que acusó de “silencio cómplice”.
Aunque los cuatro voceros representan diferentes corrientes internas del oficialismo, todos provienen del MAS–IPSP, fuerza política que gobernó Bolivia de manera continua durante casi dos décadas y que hoy enfrenta una fractura entre arcistas, evistas y androniquistas. En esta ocasión, los unificó la crítica frontal al sistema judicial, al que por mucho tiempo la oposición acusó de estar bajo órdenes de los gobiernos del MAS.