Por tercer año consecutivo, EL DEBER presenta su esperada edición especial de Alasita, con el regreso triunfal del Ekeko a Santa Cruz. Ese personaje entrañable —símbolo de abundancia, pero también de supervivencia— que llegó a tierras cruceñas con la misión imposible de integrar culturas, resolver crisis y, de paso, conseguir trabajo.
Esta vez, el Ekeko vuelve más curtido, más irónico y con menos paciencia. Las historias se cuentan con sarcasmo fino y humor sin anestesia.
Todo empezó en 2024, cuando el Ekeko cruzó el río Piraí en busca de oportunidades. Antes había recorrido medio mundo, hasta que terminó atrapado en Estados Unidos y fue deportado sin contemplaciones. Intentó recuperar sus dólares perdidos por la vía internacional, pero ni la suerte ni los tribunales lo acompañaron. En 2025, ya asentado, decidió emprender: fue taxista, librecambista, chef improvisado, estuvo al frente de un restaurante y vendió somó en la plaza 24 de Septiembre, hasta que los gendarmes municipales le recordaron que el orden también existe.
De esos tropezones nació una amistad clave: la comparsa Testarudos, que lo invitó a saltar en el Carnaval 2026. Y como el Ekeko no da puntada sin hilo, este año decidió ir más lejos: carnavalear sí, pero también postularse a la Alcaldía de Santa Cruz.
Su lema es claro y directo: “Conmigo no faltarán garrafas de GLP ni combustible. Voten por mí… y por si acaso, recen.”
Esta y muchas otras historias forman parte del periodiquito de Alasita de EL DEBER, que, desde el 24 de enero circulará en la ciudad de La Paz, en una edición especial de 24 páginas.
En ellas se narran, entre otras joyitas, las idas y venidas del capitán Lara y su divorcio exprés, una reunión a media luz entre la COB y el Gobierno, y el Dakacruz, la carrera del transporte público cruceño donde el que sobrevive paga. También se aborda el retorno del rey —el Gobernador de Santa Cruz—, que promete dar mucho de qué hablar, además de la historia “Que el DEA no me vea, que me da estrés”, ideal para leer con calma… y algo de nervios.
No faltan las masi…tas al horno, infaltables en Alasita, ni el cambio de modelo económico y la eterna pelea por el combustible. Se suma la travesura de Donald Trump y su peculiar gusto por lo Maduro, junto al perfil de la Beishu, candidata a concejal, otra bocanada de ironía política. A esto se agregan los temas deportivos, la farándula y la agenda internacional, siempre con guiños y malicia. Ahh también habrá un horóscopo, realizada por la médium de nuestra redacción.
Están cordialmente invitados a disfrutar de la tercera versión del periodiquito de Alasita de EL DEBER, que además contará con versión multimedia. Política, economía, espectáculo, deporte y mundo se presentan con humor sano, reflexión incómoda y una mirada ácida y particular, a cargo de los chicos y chicas terribles de la redacción multimedia del Grupo EL DEBER.
Porque en Alasita se pide de todo… incluso un poco de sentido del humor.