Carlos Alberto Urquiza, cacique de la Organización Indígena Chiquitana (OICH), elegido el 20 de abril de 2023, en Concepción, por un periodo de cuatro años, descalificó la elección del nuevo directorio de la organización liderada por Carlos Cuasace. El dirigente acusó al exalcalde de Concepción y a la asambleísta departamental por el pueblo chiquitano, Aida Gil, de promover la división y buscar interrumpir su gestión, con el fin de tomar el mando de la OICH y evitar el proceso revocatorio de la representante en la Asamblea Legislativa. “Esa asamblea que hizo Carlos Cuasace en Roboré, el 10 de enero, está fuera de norma según el estatuto y reglamento de la OICH. Por lo menos, el directorio debe convocar con el 50 por ciento más uno”, indicó. “Cuasace hizo una convocatoria firmando como segundo gran cacique y Urquiza indicó que los argumentos esgrimidos para intentar sacarlo del cargo son solo una excusa porque, en el fondo, Cuasace desde el inicio de su gestión buscó “tumbarlo” y ahora quiere darle sustento a la asambleísta hasta 2025. “Esos son los intereses en la alianza que han tenido estos dos señores”, añadió. Urquiza dijo que su directorio sigue firme, con respaldo de ocho centrales y reconocimiento del Tribunal Departamental Electoral, que le dio la potestad para el revocatorio de asambleístas. Finalmente, el dirigente denunció que el pasado sábado fueron agredidos por seguidores de Cuasace en la sede de la organización en Concepción donde debía elegirse al nuevo asambleísta departamental por usos y costumbres.
(también firman) las cuatro centrales que son afines a él. Entonces esa convocatoria y esa aclamación no tiene ninguna legalidad, según los estatutos de la organización”, explicó.
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