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Andrónico afina pacto con UCS y se proyecta un bloque mayoritario de izquierda

Jueves, 29 de mayo de 2025 a las 00:00

Por Redacción

Tras el acuerdo, que será oficializado este viernes en El Alto, se revelan nuevas conversaciones para sumar a Morena, al MAS e incluso a los sectores menos radicales del evismo. La intención es garantizar un triunfo en primera vuelta

Freddy Lacio Fernández

En 24 horas, de estar casi descartado luego de recibir dos reveses en la justicia, Andrónico Rodríguez está a muy pocas horas de presentar oficialmente su nuevo acuerdo político, esta vez con Unidad Cívica Solidaridad (UCS) de Jhonny Fernández. Diversas fuentes consultadas, tanto de los cuadros que apoyan al presidente del Senado como de filas del partido del alcalde cruceño, dan como un hecho la candidatura de Rodríguez por La Fuerza del Pueblo, que integran UCS y el Movimiento de Organizaciones Populares (MOP) de alcance local.

Pero este paso puede ser el primer paso de un proyecto que busca reunificar a una izquierda golpeada por la división en el MAS.

Según fuentes de estos frentes políticos que exigieron reserva, en las últimas horas se están produciendo acercamientos de alto nivel con la intención final de consolidar un bloque electoral mayoritario, con todos los frentes que se escindieron del Movimiento Al Socialismo (MAS) más la UCS, para garantizar el triunfo en primera vuelta en las elecciones del próximo 17 de agosto. 

De hecho, adelantaron que hay bastantes posibilidades de lograr que el Movimiento de Renovación Nacional (Morena), de Eva Copa, y el Movimiento Al Socialismo (MAS), que impulsa la candidatura de Eduardo del Castillo, terminen uniéndose para consolidar este gran bloque populista, con la figura de Andrónico Rodríguez como el candidato. Para rematar, también se sostienen conversaciones con algunos grupos del evismo menos radical, con la posibilidad de sumarlos al proyecto político electoral.

El escollo más grande para la conformación del bloque popular con todos los actores antes mencionados es, justamente, las posiciones al parecer irreconciliables entre Evo, Arce y Andrónico. Aunque Morena cerró la posibilidad de acoger la candidatura de Andrónico, las mismas fuentes afirman que la articulación de UCS y su jefe nacional podrían facilitar el acercamiento, dadas las buenas relaciones entre Copa y Fernández. 

Como antecedente, candidatos y dirigentes de todos los partidos que nacieron desde el MAS, desde siempre coincidieron en que solo la unidad evitaría una victoria de la oposición. Y un dato que parece confirmar la posibilidad real de la unificación, es el silencio casi absoluto de Eduardo del Castillo, el abanderado del MAS desde la declinación de Luis Arce, quien permanece casi en letargo, porque el masismo también está buscando la oportunidad de redimirse bajo la conducción de un candidato menos identificado con la mala gestión del actual gobierno.

Todos concuerdan

El mensaje de la unidad no es aislado. Durante los últimos meses, la retórica de todos los precandidatos de la izquierda boliviana ha girado en torno a un punto común: la urgencia de unificar fuerzas para evitar una segunda vuelta y derrotar a una oposición dispersa, pero decidida y envalentonada por el hecho de que, por primera vez en 20 años, el MAS se presenta a un proceso eleccionario tanto o más dividido que sus ocasionales contrincantes.

La alcaldesa de El Alto, Eva Copa, proclamada como candidata por el Movimiento de Renovación Nacional (Morena) en abril, fue clara en su mensaje en aquella ocasión: “Si de verdad creemos en el proceso de cambio, debemos actuar en consecuencia. No es tiempo de ambiciones personales, es tiempo de construir una victoria popular con las bases, con las mujeres, con los jóvenes.”

También hay que recordar que el presidente Luis Arce Catacora, cuya proclamación por sectores del Pacto de Unidad se realizó en Cochabamba, dijo que la derecha se encuentra dividida, pero que ello no significaba que el MAS tenga el camino libre. “Divididos le damos la victoria a quienes quieren privatizar Bolivia.”

Poco después, al momento de anunciar su declinación a la candidatura del MAS, el mandatario volvió a reafirmar la necesidad de unidad para cerrar el camino al retorno de la derecha. “Nunca planteé la unidad en torno a mi persona… sino en torno a un programa mínimo y a las mejores opciones dentro del campo popular (…). No seré un factor de división del voto popular, ni facilitaré un proyecto de derecha fascistoide. Nuestro único camino es la unidad. Unirnos es defender al pueblo (…). La rearticulación del bloque nacional popular exige unidad en la acción, unidad programática y unidad en el voto”, señaló Arce Catacora, en la oportunidad.

Y desde el lado del ucesista Fernández, el candidato presidencial del bloque populista más identificado con la derecha (fue quien le prestó su sigla a Luis Fernando Camacho en 2020), sus pedidos de unidad también han sido recurrentes desde el inicio.

“Se está comprometiendo con Bolivia y con ustedes para buscar la unidad. No hay que ser egoísta. Hay que trabajar en función de que el país vaya adelante. Lo que vamos a hacer ahora es integrar nuevos actores, porque mucha gente viene de otras tendencias políticas y otros sectores sociales, que están esperando la firma de acuerdos”, señaló el alcalde cruceño durante la presentación de su candidatura, en un acto realizado en El Alto.

Internacionalismo

Desde el año pasado, cuando emergieron las tensiones más fuertes entre los, en ese momento, más fuertes representantes del masismo (Evo Morales y Luis Arce Catacora), diferentes actores internacionales, como el Grupo de Puebla y el Foro de Sao Paulo, trataron de intermediar para buscar la reunificación de la izquierda boliviana.

El Grupo de Puebla, compuesto por líderes populistas de varios países sudamericanos, expresó, el año pasado, que pese a “todos los esfuerzos de mediación” realizados entre el presidente Luis Arce y el exmandatario Evo Morales, sus “legítimas diferencias parecen trasladarse ahora a los estrados judiciales”.

A pesar de este aparente revés, luego se conoció que el expresidente argentino Alberto Fernández, el expresidente colombiano Ernesto Samper, el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, y la vicepresidenta de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, llamaron a los representantes de ambas alas del masismo a la reunificación de la izquierda boliviana, como un frente estratégico ante el avance de “la nueva derecha neoliberal en el continente”.

Los representantes de la izquierda internacional consideran que la ola de gobiernos de derecha puede llegar a Bolivia, sacando del poder al MAS y colocando a un político de oposición en la presidencia, lo que sin duda reconfiguraría el panorama político de América Latina y podría acarrear un desequilibrio en los pesos geopolíticos regionales.

Mientras las fichas se acomodan en el tablero electoral de la izquierda, lo concreto es que la nueva sigla con la que Andrónico Rodríguez se presentará a la justa electoral, será dada a conocer oficialmente este viernes.

La presentación del candidato, su acompañante de fórmula y la nueva sigla que lo arropará, se dará en el marco de un multitudinario acto que tendrá lugar, la mañana de este viernes, en El Alto, aseguró Gerson Murillo, delegado en Santa Cruz de Alianza Popular.

¿Y el MTS?

Mientras Andrónico y el bloque que dirige se alistan para el acto de presentación de la nueva sigla que acogerá su candidatura, desde el Movimiento Tercer Sistema, virtualmente eliminado de la carrera por decisión de las salas Primera Constitucional de Beni y Cuarta Constitucional de La Paz, su líder Félix Patzi anunció que ya estaban en búsqueda del candidato que reemplazará al presidente del Senado.  

En declaraciones a medios de La Paz, Patzi indicó que el frente que preside está considerando nuevos nombres, habida cuenta que, al menos por el momento, todavía no ha sido notificado formalmente con la cancelación de la personalidad jurídica del MTS.

Pero volviendo al tema central, respecto a la posibilidad de la reunificación de la izquierda, el escenario se torna claro: una izquierda unida podría retener el poder sin necesidad de balotaje, mientras que una fragmentación abriría la puerta a un eventual bloque opositor con segunda vuelta el 19 de octubre.

El cronómetro avanza. Las negociaciones continúan. En las calles, las bases presionan. Y desde el exterior, los aliados del progresismo continental observan con atención el desenlace. Bolivia podría estar, una vez más, en el umbral de una decisión histórica.


 

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