Pobladores de las áreas rurales y periurbanas de Potosí celebraron en las últimas horas rituales andinos conocidos como ‘Paran Mañakuy’ para pedir que llueva ante la grave sequía que enfrenta esa región del país. Se aplican drásticos racionamientos y la situación es crítica.
“Nos preocupa no tener lluvias. La gente está subiendo a los cerros en el campo para pedir que llueva. ‘Agua Tatay’, claman así, literalmente”, relató este sábado la asambleísta de Potosí Azucena Fuertes en una entrevista con el programa ‘Que Semana’ de EL DEBER Radio.
La legisladora regional explicó que una parte de ciudad aún se abastece de agua del embalse Kari Kaki que fue construido entre 1573 y 1603 durante el periodo de la colonia española. Potosí, declarado patrimonio de la Unidad por la Unesco, fue uno de los principales centros económicos y mineros de esa época.
Fuertes señaló que durante el primer gobierno del MAS (2006-2019) se ejecutaron proyectos conocidos como “Mi Agua”, en las ciudades, y “Mi Riego”, en el área rural, que “no dieron ningún resultado a pesar de millonarias inversiones”. Lamentó, por ejemplo, la ausencia de resultados de una aducción que demandó Bs 23 millones. “Nuestra situación es crítica y es consecuencia de que no se hicieron planes para garantizar el agua a largo plazo. Exigimos proyectos integrales que permitan que contemos con agua porque esta es una situación a nivel mundial no va a mejorar”, remarcó. Lamentó que en el Presupuesto Operativo Anual (POA) que aprobó la Asamblea de Potosí no se haya previsto ni un solo centavo para mejorar la dotación de agua. El viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, informó la pasada semana que 260 de los 337 municipios que tiene Bolivia reportaron desastres naturales por efecto de una sequía asociada al fenómeno de El Niño. Ante este escenario, Calvimontes anticipó que el Gobierno movilizó recursos económicos y logísticos para atender a cerca de 300.000 familias en los departamentos de La Paz, Cochabamba, Oruro, Chuquisaca, Tarija, Santa Cruz y Potosí. En este contexto de fenómeno climático, Bolivia cerró el mes de agosto con temperaturas altas históricas en varias regiones del país, entre ellas Potosí que alcanzó 27,8 grados centígrados entre el 22 y 28 de agosto. Cristina Chirinos del Servicio de Meteorología e Hidrología de Bolivia (Senamhi) de Santa Cruz explicó que las temperaturas batieron los récords históricos por baja concentración de nubes que generó poca humedad y poca lluvia. De acuerdo con los registros del Senamhi, el 22 de agosto las temperaturas en las poblaciones de Villa Montes y Yacuiba, ubicadas en el Chaco, hubo registros históricos de hasta 45 grados superiores a los registros de 2008 y 2002. En San José de Chiquitos el registro superó los 40 grados, una temperatura inusual en esta etapa del año. También hubo un récord de 39 grados en Magdalena, Beni. En Cochabamba, los registros superaron los 35 grados el 23 y el 28 de agosto. Chirinos consideró que estos registros históricos también están asociados al incremento poblacional, la polución, así como la deforestación y actividades contaminantes como la minería ilegal.