El 10 de octubre próximo Bolivia celebrará los 42 años del retorno a la democracia. Desde ese entonces los bolivianos eligieron en las urnas a presidentes y vicepresidentes- Nueve días después, el 19 de octubre, se elegirá a un nuevo binomio presidencial.
“La mayor parte de los vicepresidentes han sabido jugar un rol complementario, aunque obviamente, en todas las constituciones políticas que hemos tenido a lo largo de nuestra historia, no se ha especificado claramente qué es lo que significa la figura de la vicepresidencia y en la actualidad navega en la ambigüedad, de si forma parte del Poder Ejecutivo o si forma parte del Poder Legislativo al habérsele dado el título de presidente nato de la Asamblea Legislativa”, recordó el historiador, Jorge Abastoflor.
Los ocho vicepresidentes que acompañaron al Primer Mandatario fueron: en 1982 Jaime Paz Zamora, fue vicepresidente de Hernán Siles Zuazo; en 1985 Julio Garrett acompañó a Víctor Paz Estenssoro; en 1989 Luis Ossio Sanjinés sería vicepresidente de Jaime Paz Zamora; en 1993 –el primer gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada– el vicepresidente sería Víctor Hugo Cárdenas; en 1997 Jorge Tuto Quiroga, fue vicepresidente de Hugo Banzer; en 2002 Carlos Mesa fue vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada (segundo mandato); en 2005 Álvaro García Linera, acompañó a Evo Morales y se quedarían por 14 años; finalmente el actual vicepresidente, David Choquehuanca.
“En el caso de David Choquehuanca, yo diría que ha sido uno de los menos representativos, en realidad su presencia ha sido tremendamente anodina y no ha marcado la diferencia en ningún aspecto relacionado con la experiencia del Estado. No hay un tema en particular que haya abanderado, no hay un proceso que él haya iniciado y del cual se haya convertido en la figura principal”, precisó el historiador sobre el actual segundo mandatario y recordó que otros vicepresidentes sí tuvieron un papel principalmente complementario al del presidente.
Este fin de semana se realizó –por primera vez en 20 años– un debate entre candidatos a la vicepresidencia y alteró la agenda política en los medios de comunicación y en las mismas campañas electorales pues no se supo si habría el evento hasta un día antes de su realización.
“Existe pues una leyenda negra acerca del cargo de la vicepresidencia, ya desde el siglo XIX en nuestro país, que habla acerca de que el candidato a la vicepresidencia es, en realidad, un candidato a la presidencia en espera”, graficó Abastoflor.
Para el académico, el que rompió los moldes sobre la presencia protagónica de un vicepresidente fue Sánchez de Lozada en su primer mandato y explicó que en ese entonces el candidato del MNR logró 34% de preferencia electoral y que gran parte del caudal electoral vino precisamente de las provincias como apoyo a Víctor Hugo Cárdenas.
“Entonces el peso del mundo indígena, que en aquel momento estaba emergiendo, se notó precisamente en esa votación y además obviamente ejerció un peso específico en lo que se refiere a educación, por ejemplo, y en la representación de ese mundo indígena emergente”, detalló.
Sobre el exvicepresidente, Álvaro García Linera, Abastoflor dijo que fue parte de esta estrategia que empezó Sánchez de Lozada, combinar entre la clase media y el campesinado y fue la fórmula que le dio resultado al MAS, “hay quienes dicen que era en realidad el poder detrás del trono”, concluyó.