Una persona que desde la mañana se levanta estresada, que se molesta con lo más insignificante, podría estar preguntándose ¿qué sucede? Nadie que esté bien pierde la paz tan fácil. El camino para estar bien, puede ser un momento de reflexión y de sinceridad personal para conocerse, entenderse y seguir el camino con paz.
Si te conoces, te entiendes y no te reprochas, puedes ir conquistando batallas con equilibrio. La vida se puede llevar de formas más tranquilas y sabias. Desafortunadamente se puede ser víctima de mensajes violentos, de palabras y gestos agresivos que se van quedando en nuestro aprendizaje. Y por eso, a veces reaccionamos como no quisiéramos, la irritación se hace muy constante, se culpabiliza a otras personas de los problemas propios y empezamos a ver la vida como un caos difícil de abordar.
Para el caos también hay solución. Hoy hay mucha gente que nos ayuda para llevar con beneficio nuestro camino. Pero el primero en ayudarse es uno mismo. Dios siempre actúa en el corazón del ser humano. Por eso uno debe reconocer qué lugares le aportan a su vida, qué experiencias nos llevan a crecer de manera personal. Con qué amigos realmente estoy tranquilo, ¿con quiénes puedo sonreír y ser auténtico? En esos lugares, las tensiones disminuyen, se puede pensar más tranquilo y lograr que el entorno ayude a una reflexión más dispuesta y sin el filtro del caos que hace ver todo muy difícil.
El papa Francisco decía, “no dejen que les roben la capacidad de soñar” y es que el sueño se va deteriorando en la medida que nos quedamos con una visión oscura y difícil de la vida. Cuando se detecta que se está en peligro emocional, vale la pena moverse, y acercarse a personas que nos dan afecto verdadero. Porque un afecto verdadero es desinteresado, motivado por la genuina experiencia de querer y ser querido.
Detectar las personas que nos ayudan, descubrir que sí se puede vivir la experiencia de la fraternidad y desde allí respirar aires de libertad y de esperanza, para soñar, para crear.
También quiero hablarles de la disciplina de una vida de oración para mantener un corazón y una mente sana. La oración nos sorprende siempre. Por eso, la lectura diaria de la palabra de Dios nos llena el corazón con una novedad que rompe la tendencia a un pensamiento desesperanzador. Escoge un libro de la biblia y léelo disciplinadamente todos los días. No lo hagas como una promesa, o como una novena para obtener algo, simplemente déjate sorprender por lo que la palabra de Dios hará en tu vida. La oración con la lectura de la palabra de Dios, es novedad y compañía segura.
Otro ejercicio que ayuda mucho es la contemplación. Y es descansar de todo lo que nos distrae, soltar el teléfono celular y admirar la naturaleza. No es lo mismo levantarse contra el tiempo y hacer todo corriendo e iniciar con estrés el día, que levantarse unos minutos antes, tomarse un café despacio, mirar el cielo, dejarse sorprender por el nuevo día, y seguir el camino.
Hay personas que logran un equilibrio en su diario vivir, y es porque sacan tiempo para sí mismos. Las personas más saludables emocionalmente que he conocido, tienen rutinas donde hacen silencio, deporte, oración, en algún momento del día. La disciplina para el bien propio, para la oración y el movimiento, ayudan a ser fuerte interiormente, y a saber vivir el camino.
Me despido invitándote a sacar tiempo para el encuentro con Dios y contigo mismo. Será tu fuerza espiritual y emocional.
Su amigo