¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Clasificados

Marca país

Viernes, 05 de diciembre de 2025 a las 06:36

El gobierno decidió apretar el acelerador en algunos temas, como el turismo, por ejemplo. No solo eliminó las visas para turistas de Israel, Estados Unidos y otros países, sino que avanzó en la propuesta de “marca país”, un concepto que suma todo lo que se quiere promover de Bolivia hacia el mundo.


Lo de las visas es una buena decisión. Por razones ideológicas, los gobiernos del MAS pusieron barreras injustificadas que lo único que lograron fue disminuir el ingreso de turistas y de divisas en los destinos más importantes del país.


 Rurrenabaque, en el Beni, por ejemplo, tenía más de 11 mil turistas de origen israelí que llegaban todos los años, que se redujeron prácticamente a cero en cuanto el gobierno de Evo Morales decidió cobrar el ingreso en represalía, decían, por la posición de Israel frente al conflicto en Siria.


Los datos son igual de alarmantes en el caso de los viajeros que llegaban de Estados Unidos. Obviamente desde que se aplicó la visa, llegaron mucho menos. Morales quería reciprocidad, pero francamente, es difícil competir en materia de destinos turísticos si, de un lado, se ofrece Disneylandia y, del otro, el Museo de Orinoca.


Está bien que ya no se les pida visas, pero ahora también hay que mejorar los servicios y la cultura de atención en el país. No basta con abrir las puertas, pero hace falta ofrecer a los visitantes buen trato y mejor infraestructura. 


Alguien tendrá que hacerse cargo, por ejemplo, de mejorar los aeropuertos, tan venidos a menos en los años recientes o de realmente habilitar terminales como la de Copacabana, un elefante blanco que tendrá que caminar tarde o temprano.


Los lugares tradicionales para el turismo se conocen ya, lo mismo que las particularidades de la cultura nacional, pero habría que aprovechar el momento para que los bolivianos cierren filas en torno a una “marca” que realmente se necesitaba recuperar y proyectar: la “marca país democrático”.


Durante años, no hay que equivocarse, la “marca” fue Evo Morales, una carta de presentación nacional equivalente a la de Maradona en Argentina o de Pelé en Brasil, pero en este caso rodeada de connotaciones más o menos falsas, como las de inclusión social e indígena o “milagros económicos” que terminaron en tragedias colectivas. La Bolivia socialista, otro de los sellos, no fue el experimento exitoso y diferente de Venezuela y Cuba, sino un desastre de efecto retardado. Pero fue.


Si se quiere aprovecha la “marca país”, para proyectar el nuevo tiempo de Bolivia y compartir la narrativa de una transformación real, habrá que ir más allá del decorado tradicionalmente turístico y rescatar los valores y principios esenciales al cabo de dos décadas: libertad, tolerancia, transparencia, respeto a los derechos humanos y apertura.


Que la gente sepa que viene al país del Salar de Uyuni, de las Misiones jesuíticas, del vale un Potosí, de la Isla del Sol, los carnavales y la gastronomía que es punto de encuentro de sabores y culturas, pero, sobre todo, ya es hora, que sepan que llegan a un país democrático.
 

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones: