Bloqueómetro en funcionamiento. Lamentablemente, la Administradora Boliviana de Carreteras tuvo que reactivar el mapa de transitabilidad, donde aparecen los registros de los cortes de ruta “radicales y hasta las últimas consecuencias”, ordenados por los acaudalados dirigentes de la COB. ¿Existe una protesta más antidemocrática que un bloqueo? Definitivamente, no. Un bloqueo afecta el trabajo, la libre circulación, la economía y la salud de la ciudadanía. A todos, menos a los dirigentes que viven del conflicto y están declarados en comisión.
Parómetro también en actividad. No podía faltar. Médicos, trabajadores, administrativos o algún sector de la salud tiene que estar en huelga, siempre, sin que pase una semana sin suplicio para los pacientes. Ya se registran dos paros en lo que va de enero y van por más. En Bolivia, la salud está irremediablemente enferma, afectada por un grave virus: la dirigencia sindical.
Larómetro a todo vapor. El vice, que se declara fan del Bukele style, también está en lo suyo: haciendo oposición desde el oficialismo, con videos virales, pero sin votos en la Asamblea Legislativa. Cada TikTok es un hito, cada declaración es una polémica y cada contribución a la democracia, en tiempos de crisis, es casi nada. En fin, tiene fans y seguidores.
Y así, entre bloqueómetro, parómetro y larómetro, los bolivianos y bolivianas tratamos de caminar entre la bruma, el insulto y la dinamita de la democracia boliviana. Todo porque, definitivamente, sabemos votar, pero no sabemos elegir.