Tres frases explican una semana intensa. El expresidente Jaime Paz Zamora apeló a su experiencia y sintetizó, con una contundencia descarnada, el presente del país. "Lo que nació el 82 (en referencia a la recuperación de la democracia) se está muriendo hoy día". El deterioro de instituciones claves para una convivencia en democracia se agudiza en el mismo grado que se agranda la injerencia política sobre ellas. Las dudas sobre el asalto militar a Palacio Quemado mellan aún más la credibilidad en un sistema político desgastado.
El pedido de un gran acuerdo nacional es la sugerencia de otro expresidente. Eduardo Rodríguez Veltzé cuestiona las posiciones dogmáticas asumidas por los diversos frentes. “No es una lucha ideológica ni política, es la sobrevivencia del país que reclama unidad”. Una referencia más que clara a la difícil situación que atraviesa Bolivia. La crisis económica y el descrédito político acrecientan la polarización en las calles. Las posturas radicalizadas incendian las redes sociales y confrontan a los pueblos.
Lejos del entendimiento deseado, la deriva del país se agudiza con la disputa entre Evo Morales y Luis Arce. Las advertencias de Ponciano Santos con “hacer estallar el país” han encontrado su réplica en la aguerrida defensora arcista, Deisy Choque. La diputada no titubea en lanzar sus dardos punzantes contra el ala radicalizada del MAS. “El golpista es Evo”, ratificó en el programa Influyentes de EL DEBER Radio. Y no puedo cerrar este repaso testimonial de la semana sin recuperar el pedido de Monseñor René Leigue: “Queremos saber por qué sucedió todo esto”.