Estimados amigos. Hoy vamos a hablar de las contrariedades de la vida que siempre nos van a acompañar. Las contrariedades aparecen de parte de otros, o incluso de nosotros mismos. Cuando vivimos un hecho que no nos gusta y le damos tantas vueltas al pensamiento negativo, entonces es allí donde aparece una tendencia a la parálisis, a disminuir el ánimo. Lo que pensamos influye en nuestros actos. Y si pensamos que las cosas están muy mal, entonces los niveles de preocupación pueden generarnos un desequilibrio.
Una de las situaciones más comunes es disminuir la actividad. Pero hoy les expreso con simpatía y con buen ánimo, que uno no debe parar las actividades que lo motivan. El que está con problemas y ya no quiere levantarse de su cama para ir a hacer el deporte acostumbrado. O quien tiene espacios sociales que le afectan positivamente en su autoestima, debe continuarlos con la conciencia de seguir viviendo y disfrutando, porque entre más abra su vida a experiencias agradables, más ideas para encontrar soluciones puede hallar.
El título del artículo “ni un paso atrás” no es un acto de soberbia, es, más bien, una motivación para decirse: Voy a continuar, la vida se hace nueva. Puedo disminuir el paso, puedo sentirme cansado, pero voy a continuar. Una de las experiencias más bonitas es continuar, aunque sea más lento y con más calma. Así como llega una contrariedad a mi vida, también suelen llegar buenas noticias.
La vida es un equilibrio. Por eso, dejar que la balanza se vaya solo a lo negativo no es justo y no hace bien. Cuántas personas han descubierto en una experiencia de crisis, nuevas pasiones y nuevos hábitos. Un gran amigo que llegó a la bancarrota, no sabía qué hacer en esos momentos de angustia. Y de no querer levantarse y vivir con dolor de cabeza encerrado en su habitación, pensando en todo lo ocurrido, pasó a subir en las mañanas la montaña próxima a su casa. Y su mirada ahora veía desde arriba la ciudad. Cargado de dopamina, energía nueva, y con la satisfacción que siempre da subir una cuesta, empezó a elevar su corazón.
Lo más grande de la vida es elevar el corazón. Después de días de desánimo, poder levantar el corazón es una conquista para vivir bien. Porque recobrar las fuerzas y el ánimo, gracias a seguir caminando, es una opción de vida saludable y sublime.
El apóstol pablo dice: “Por tanto, si han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo” Colosenses 3, 1. La participación de la resurrección de Cristo es no quedarse en el pecado. Es ser un hombre nuevo. Las contrariedades de la vida no pueden amilanar o decidir en nuestros sueños. Nadie que nos trate mal puede hacernos cambiar el rumbo de nuestra historia. Por eso uno debe continuar y no dar un paso atrás.
Las aspiraciones al cielo, a los sueños del corazón, no pueden cambiar por las contrariedades. No podemos dejar de soñar, por eso, aunque pasemos malos ratos, aun ahí puede surgir una sonrisa y la esperanza de seguir caminando.
Querido hermano, hoy quiero proponerte una jaculatoria para tu oración en la vida cotidiana, y en especial para los momentos en que tienes la tentación de paralizarte y no dar más. Encomienda a Dios tu camino, por eso no dejes de caminar y emite esta oración: ¡Señor, tú me sanas, tú me cuidas y tú me amas!
Con cariño, su amigo Andrés.