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Por una Navidad de todos y segura

Jueves, 23 de diciembre de 2021 a las 19:00

El mundo hace una pausa breve en sus agitadas rutinas, guarda por unas horas las hostilidades, detiene momentáneamente los enfrentamientos para recibir la Navidad en familia, curar las heridas del año que concluye y reemprender el camino con mochilas cargadas de esperanza por vivir en paz, unidad y ojalá tiempos mejores.

En un país completamente polarizado y que vive en tensiones políticas permanentes, la familia es el refugio donde las sociedades se esconden para olvidar todo aquello que nos divide y nos confronta como sociedad; al menos allí no habrá divisiones, ni aquellas feroces expresiones de odio y enemistad que a diario caracterizan a los principales actores políticos de la escena nacional.

Por ahora los grandes deseos de bienestar, prosperidad, paz y unión tendrán que reducirse al espacio pequeño de los núcleos familiares, porque pensar en la gran “familia” boliviana no parece viable en estos tiempos, por lo menos no por ahora. Es deseable que en algún momento soplen nuevos vientos de convivencia pacífica entre los habitantes de un mismo país, lejos de la beligerancia y los abismos que los caudillos abren entre grupos de ciudadanos de una misma tierra.

Este año, la celebración navideña se hará también en pandemia, como el 2020, pero con una gran diferencia porque en el país más de la mitad de la población en edad de vacunarse ha recibido una de las dosis y al menos un tercio se ha vacunado con dos dosis, lo que hará que en Nochebuena las familias puedan compartir con algo más de seguridad que el pasado año, aunque todavía con precauciones ante la fuerte incidencia de contagios de estos días, los más altos desde que apareció la pandemia.

Las reuniones familiares en torno a una comida son la ocasión perfecta para la propagación del virus. Por eso se recomienda que los grupos sean en lo posible reducidos, idealmente en ambientes exteriores, y o al menos ventilados en los casos en que inevitablemente se hagan en interiores.

En muchos países del mundo han retornado las restricciones y la obligatoriedad del uso del barbijo porque la variante ómicron demostró ser fácilmente transmisible, como se dijo desde un comienzo, y pese a que su letalidad es menor, no deja de representar una amenaza que enferma con síntomas leves o de mediano impacto.

En esta Navidad habrá muchos ausentes en la mesa: aquellos que durante estos dos últimos años partieron antes, precisamente porque no lograron vencer la batalla contra el virus. A ellos las familias le dedicarán su recuerdo, sus emociones y probablemente unas palabras en su memoria.

No hay, es cierto, grandes argumentos para brindar con la alegría de otros años, pero sí queda la vida, que finalmente es la más poderosa de las razones para celebrar con sobriedad, prudencia y respeto.

Hoy es Nochebuena, tiempo de hacer un alto en el camino. Detener los pasos por una vez en el año, reunirnos en torno a una mesa, compartir lo mucho o poco que se tenga; por esta noche la mayor felicidad no residirá en las cantidades materiales, sino en el amor de cada uno de nuestros actos, la sinceridad, la calidez humana y la generosidad que le brindemos a quienes están a nuestro lado. No hay mayores secretos, esos pequeños detalles envuelven el mejor de los regalos en este día. ¡Feliz Navidad a todos los bolivianos!

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