Santa Cruz dejó de ser, en pocas décadas, una región que solo tenía ganado para convertirse en eje regional de mejoramiento genético, comercialización de semen y embriones, y exportación de reproductores. Aunque la ganadería en el territorio cruceño tiene raíces coloniales —las primeras introducciones bovinas vinculadas a las reducciones y estancias datan de los siglos XVII–XVIII—, el salto cualitativo hacia la alta genética es un fenómeno del siglo XX .
La presencia bovina en las tierras bajas proviene de las primeras fundaciones y misiones; durante largo tiempo la ganadería fue extensiva, orientada a la supervivencia y el mercado local. Con mejoras en infraestructura, carreteras y fomento de la cría intensiva, llegaron prácticas como la selección dirigida, inseminación artificial y una ganadería más orientada a productividad —no solo a cabezas—. Esto permitió introducir y adaptar razas cebuinas y cruces que resisten mejor el clima tropical de la llanura cruceña.
En la consolidación de la alta genética en Santa Cruz jugaron un rol central los criadores privados y sus cabañas, que invirtieron en manejo, pruebas de desempeño y difusión internacional. Entre los nombres y cabañas que suelen mencionarse en la prensa sectorial y en los rankings están: Luis F. Saavedra, una de las caras conocidas en el sector por sus constantes innovaciones. También se destaca Wilfredo Villavicencio de Cabaña Santa Bárbara. Osvaldo Monasterio, de la cabaña Sausalito, es un destacado criador y logró diferentes reconocimientos internacionales. Julio Nacif, también se ha destacado con las razas lecheras gry.
Cuidado de lujos en la ‘Expo’. Al participar en los juzgamientos, los bovinos reciben lo mejor
DATOS DEL SECTOR
10 millones. Es el hato ganadero que actualmente cuenta el país. Su crecimiento fue progresivo, especialmente en la región del oriente.
44%. Ese es el porcentaje del hato ganadero que se encuentra en Santa Cruz. El 30% corresponde al departamento de Beni.