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Universitarios impulsan desayuno escolar nutritivo para transformar la energía y los hábitos de los niños

Martes, 20 de enero de 2026 a las 11:41

Por Redacción

La propuesta no se limita a un cambio de receta: busca reinterpretar un desayuno tradicional con un enfoque saludable y práctico

Lo que comenzó como un sueño en el colegio hoy cobra forma en las aulas universitarias. Dos estudiantes de Bioquímica y Farmacia de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) decidieron convertir la nutrición infantil en una oportunidad de transformación desde la ciencia y la creatividad. Su proyecto propone un desayuno escolar nutritivo y accesible, diseñado para niños con distintas necesidades, con el objetivo de fortalecer su energía y promover hábitos alimenticios saludables desde la mañana.

“Desde el colegio yo ya tenía esta idea, y en ese entonces incluso recibí un reconocimiento. Envié el proyecto al Ministerio de Educación y fue aceptado. Luego lo presentamos en una feria y tuvo una gran acogida; a la gente le gustó mucho. Ahora lo estamos renovando y mejorando para que pueda llegar a más personas y contribuir a la salud”, explica Luis Alejandro Ibañez, estudiante de Bioquímica y Farmacia de Unifranz.

La propuesta no se limita a un cambio de receta: busca reinterpretar un desayuno tradicional con un enfoque saludable y práctico. Con un bizcocho de zanahoria y tres leches vegetales, avena, almendra y arroz, los estudiantes crearon una alternativa que aporta energía y nutrientes suficientes para que los niños comiencen el día sin depender de productos ultraprocesados, además de atender a quienes presentan intolerancia a la lactosa.

“Estas tres leches aportan bastantes energías y bastantes nutrientes, haciendo que el bizcocho de zanahoria que utilizamos funcione y tenga un alto valor energético para que cualquier persona que no desayune en las mañanas o que no tenga suficiente tiempo tenga toda la energía que necesita”, comenta Ibañez.

Para María Nedy Quisbert Valencia, la motivación surgió al observar la alimentación de niños en distintas regiones de Bolivia. La falta de nutrientes y los hábitos poco saludables en áreas rurales la impulsaron a pensar en un desayuno que pudiera llegar a cualquier colegio, pero también ser adaptable a estudiantes universitarios con necesidades similares.

“Viendo lo que es la población de Bolivia, se ha visto que mayormente en el área rural los niños no consumen bien los alimentos. Esto nos motivó a crear este desayuno escolar, tomando en cuenta que también se podría ampliar para estudiantes universitarios”, explica la futura bioquímica.

El desarrollo del proyecto contó con el acompañamiento de la docente Rita Ponce, quien orientó a las estudiantes en cada etapa: desde la selección de ingredientes hasta la validación nutricional del producto. Gracias a esto, lograron que su propuesta fuera saludable, económica y replicable en distintas instituciones educativas del país, consolidando un modelo de desayuno que podría implementarse a gran escala.

“Primeramente, quisiéramos que este proyecto siga más adelante y que llegue otra vez al Ministerio de Educación, haciéndolo un desayuno escolar para todos los colegios. Que los niños tengan un alto nivel de energía y que no sean solo comida chatarra, como solemos decir”, concluye Ibañez.

El proyecto, además de ofrecer un alimento nutritivo, busca sensibilizar sobre la importancia de la nutrición en la infancia. Su enfoque combina ciencia, creatividad y responsabilidad social, mostrando cómo pequeñas iniciativas universitarias pueden tener un gran impacto en los hábitos alimenticios de los niños, mejorar su rendimiento escolar y fomentar un estilo de vida más saludable desde temprana edad.

“El impacto que se quiere es reducir la desnutrición en los niños, ya que este es un desayuno escolar nutritivo, alto por sus valores en ácidos grasos que son más liposolubles, ofreciendo energía y nutrientes que contribuyan a su desarrollo físico y cognitivo”, concluye Quisbert Valencia.

Este proyecto demuestra que la ciencia puede alimentar mucho más que cuerpos: puede transformar hábitos, generar oportunidades y sembrar esperanza. Lo que nació como una idea escolar hoy tiene la capacidad de cambiar la alimentación y la vida de miles de niños en Bolivia, mostrando que la creatividad y el compromiso pueden transformar la realidad desde un aula universitaria.

 

 

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