La temporada de lluvias suele venir acompañada de cambios bruscos de temperatura, aumento de la humedad y mayor permanencia en espacios cerrados, factores que favorecen la propagación de infecciones respiratorias. En este contexto, la gripe se posiciona como una de las enfermedades más frecuentes y de mayor impacto en la salud pública, especialmente entre niños, adultos mayores y personas con enfermedades de base.
“Las infecciones respiratorias virales tienden a presentarse en olas, intensificándose cuando las condiciones climáticas y sociales facilitan el contacto estrecho entre personas, durante la temporada de lluvias se combinan varios factores de riesgo que incrementan la circulación de virus gripales”, advierte Patricio Gutiérrez, docente de la carrera de Medicina de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz).
La gripe estacional es una infección respiratoria aguda causada por virus de los tipos A, B y C, que puede afectar tanto a personas sanas como a grupos vulnerables. Gutiérrez explica que, si bien en la mayoría de los casos los síntomas son leves o moderados, “la gripe no debe subestimarse, ya que puede derivar en complicaciones graves como neumonía, descompensación de enfermedades crónicas e incluso hospitalización”.
Entre los síntomas más comunes se encuentran la fiebre, el dolor muscular, el malestar general, la congestión nasal y la tos persistente. Para el especialista, reconocer estos signos de manera temprana y adoptar medidas de prevención resulta clave para cortar la cadena de contagios, sobre todo en épocas de alta circulación viral.
Los 6 tips para reducir el riesgo de contagio de gripe
- Lavarse las manos con frecuencia
El lavado de manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos es una de las medidas más efectivas para prevenir la transmisión de virus respiratorios. En ausencia de agua, el uso de alcohol en gel con un mínimo del 60 % de alcohol es una alternativa válida.
- Fortalecer el sistema inmunológico
Una alimentación equilibrada, rica en frutas y verduras, especialmente aquellas con vitamina C, contribuye a mantener las defensas del organismo. Dormir bien, realizar actividad física y controlar el estrés también son pilares fundamentales para una buena respuesta inmunitaria.
- Evitar cambios bruscos de temperatura
Pasar de ambientes muy fríos a cálidos —o viceversa— puede debilitar las barreras naturales del cuerpo, facilitando la entrada de virus. Abrigarse adecuadamente y regular el uso del aire acondicionado es esencial.
- Ventilar los ambientes cerrados
La ventilación diaria de hogares, oficinas y aulas reduce la concentración de patógenos en el aire y disminuye el riesgo de contagio, incluso durante jornadas lluviosas.
- Evitar el contacto cercano con personas enfermas
Los virus de la gripe se transmiten principalmente a través de gotículas respiratorias. Mantener distancia, usar mascarilla en caso de síntomas y quedarse en casa cuando se está enfermo son medidas que protegen tanto al individuo como a la comunidad.
- Mantener una adecuada hidratación
Beber suficiente agua ayuda a conservar hidratadas las mucosas de la nariz y la garganta, que actúan como barreras naturales frente a los virus. Una correcta hidratación también favorece el funcionamiento general del organismo.
En un escenario de aumento de infecciones respiratorias, la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz.
“La adopción constante de hábitos sencillos puede marcar la diferencia entre un cuadro leve y una complicación evitable, especialmente durante la temporada de lluvias”, finaliza Gutiérrez.