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OMS alerta a Bolivia sobre riesgo de rebrote de sarampión: por qué la vacuna es la mejor defensa

Martes, 03 de febrero de 2026 a las 09:11

Por Redacción

Aunque el país solo ha sido mencionado en este contexto introductorio, la señal de alarma coincide con la confirmación de nuevos casos en Santa Cruz y la caída sostenida de la cobertura de vacunación infantil, un escenario que especialistas consideran evitable si se refuerza la inmunización oportuna

Bolivia vuelve a encender las alertas sanitarias tras la advertencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el riesgo de un rebrote de sarampión, una enfermedad altamente contagiosa que se había eliminado hace años. Aunque el país solo ha sido mencionado en este contexto introductorio, la señal de alarma coincide con la confirmación de nuevos casos en Santa Cruz y la caída sostenida de la cobertura de vacunación infantil, un escenario que especialistas consideran evitable si se refuerza la inmunización oportuna.

“El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta principalmente a los niños. Las razones más importantes por las cuales es crucial prevenir un brote son el riesgo de complicaciones graves, que pueden poner en peligro la vida, y la rapidez con la que se transmite”, explica Gabriel Mendoza, docente de la carrera de Medicina de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz).

Aunque durante décadas fue percibido como un mal del pasado, el sarampión ha reaparecido en distintos países y regiones que habían alcanzado la eliminación. Fiebre alta, tos persistente, conjuntivitis y erupciones cutáneas son los síntomas iniciales de una enfermedad que puede derivar en neumonía, encefalitis, diarrea severa e incluso ceguera, especialmente en niños pequeños y personas con sistemas inmunológicos debilitados.

Reporte internacional sobre sarampión y vacunación

Los informes sanitarios internacionales advierten que la disminución de la cobertura vacunal registrada tras la pandemia de COVID-19 ha creado condiciones propicias para el resurgimiento del sarampión. A nivel global, más de 136.000 personas murieron por esta enfermedad en 2022, la mayoría niños menores de cinco años que no habían completado su esquema de inmunización. Entre 2000 y 2022, los programas de vacunación evitaron alrededor de 57 millones de muertes, una cifra que hoy está en riesgo si no se revierten las brechas de acceso y la desinformación.

En Bolivia, la situación se volvió crítica en abril de 2025, cuando se confirmó un caso importado en Santa Cruz: un niño de un año y dos meses que había viajado a Brasil sin recibir ninguna dosis de la vacuna SRP (sarampión, rubéola y paperas). Posteriormente, se detectaron nuevos contagios, incluido el de un niño de ocho años, lo que llevó al Servicio Departamental de Salud a declarar alerta roja e intensificar la vigilancia epidemiológica.

Para Patricia Avilés, directora de la carrera de Bioquímica y Farmacia de Unifranz, el problema no es solo sanitario, sino también social. “Vacunar desde los 12 meses, con un refuerzo posterior, no solo protege al niño, sino que corta las cadenas de transmisión en guarderías, escuelas y barrios densamente poblados. Cuando baja la cobertura, perdemos la protección colectiva”, señala.

Datos del SEDES indican que solo en Santa Cruz más de 20.000 niños menores de cinco años no recibieron la segunda dosis de la vacuna SRP, una brecha que pone en riesgo el umbral del 95 % necesario para garantizar la inmunidad comunitaria. Frente a este escenario, docentes y estudiantes de Unifranz activaron ferias de salud, brigadas comunitarias y campañas de sensibilización en zonas periurbanas.

Desde la carrera de Enfermería, Bárbara Suárez, coordinadora académica, subraya que los beneficios de la vacunación son evidentes: menos hospitalizaciones, menor incidencia de complicaciones graves y un desarrollo infantil más saludable. “Las vacunas no solo protegen al individuo, refuerzan la inmunidad del entorno”, afirma.

El rebrote del sarampión responde a múltiples factores: desinformación en redes sociales, relajación en la exigencia del carnet de vacunación, dificultades de acceso en áreas rurales y una falsa percepción de seguridad tras años sin casos. Sin embargo, los especialistas coinciden en que la respuesta es clara y conocida.

“La vacuna es gratuita, segura, accesible y proporciona una inmunidad efectiva. Es nuestra mejor arma contra el sarampión”, enfatiza Mendoza. Antes de la vacunación masiva, esta enfermedad causaba hasta 2,6 millones de muertes anuales en el mundo; hoy, cada brote recuerda que la eliminación no es permanente sin un compromiso sostenido.

El resurgimiento del sarampión en Bolivia es un llamado urgente a la acción. Mantener esquemas completos, reforzar la vigilancia epidemiológica y combatir los mitos en torno a las vacunas no es solo una tarea del sistema de salud, sino una responsabilidad colectiva. La historia ya demostró que la inmunización salva vidas; ignorarlo abre la puerta a una enfermedad que nunca dejó de ser una amenaza.

 

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