La inteligencia artificial (IA) y el análisis de datos se consolidan como los principales motores de la competitividad nacional en Bolivia. Así lo establece el Estudio de Competencias Laborales correspondiente a agosto de 2025, elaborado por el Observatorio Nacional del Trabajo (ONT), que analiza más de 2.200 requerimientos laborales publicados en plataformas digitales del país y revela una transformación estructural sin precedentes en la demanda de habilidades.
El informe, elaborado por la institución que forma parte del Centro de Pensamiento Estratégico de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) advierte que el mercado laboral boliviano ha dejado atrás una etapa centrada en competencias tradicionales para ingresar en una fase dominada por capacidades tecnológicas y sistémicas.
En palabras del director del ONT, Pedro Sáenz Muñoz, el estudio demuestra que “la medición precisa de la demanda laboral deja de ser un ejercicio estadístico para convertirse en una herramienta de supervivencia institucional y económica”, en un contexto global marcado por la aceleración tecnológica y la automatización de procesos productivos.
De acuerdo con el documento, las competencias sistémicas —aquellas vinculadas a la competitividad país— están encabezadas por la Inteligencia Artificial, con el 36,4% de las menciones, y el Análisis de Datos, con 29,2%, muy por encima de otras habilidades como el dominio del inglés o el pensamiento crítico. El ONT subraya que este crecimiento no es marginal ni coyuntural, sino el reflejo de una transición profunda hacia una economía basada en el conocimiento y el uso intensivo de información.
El coordinador del Observatorio, Rafael Vidaurre, advierte que la velocidad del cambio no tiene precedentes recientes. “El informe documenta un fenómeno de polarización sin parangón en el mercado boliviano”, señala, al destacar que en apenas tres meses se registró una desviación estándar de 8,83 puntos porcentuales en la demanda de competencias. Según Vidaurre, este comportamiento evidencia que la tecnología “no solo está asistiendo al trabajador, sino que está redefiniendo la naturaleza misma de las tareas operativas y estratégicas”.
El estudio también identifica un desplazamiento significativo de habilidades históricamente valoradas. Según el documento, competencias como la resolución de problemas y la adaptabilidad muestran una retracción, mientras que el análisis de datos experimenta un crecimiento superior al 60% en el trimestre analizado. Para el ONT, este fenómeno está directamente relacionado con la automatización de tareas cognitivas y la creciente necesidad de supervisar, interpretar y tomar decisiones a partir de sistemas inteligentes.
En términos sectoriales, la demanda laboral se concentra en servicios profesionales, tecnología e informática y comercio, sectores que en conjunto explican más del 80% de los requerimientos. Territorialmente, el informe confirma una fuerte polarización geográfica, con Santa Cruz y La Paz concentrando el 81,4% de las vacantes publicadas, lo que plantea desafíos estructurales para la cohesión económica y el desarrollo regional equilibrado.
El documento del ONT advierte además sobre una brecha creciente entre el sistema educativo y las necesidades reales del mercado laboral. La desconexión curricular, especialmente en áreas vinculadas a IA, análisis de datos y programación, representa un riesgo directo para la empleabilidad de las nuevas generaciones si no se adoptan medidas urgentes de actualización formativa y reconversión profesional.
Más allá del diagnóstico, el estudio se plantea como una herramienta estratégica para la toma de decisiones. Según el propio documento, su objetivo es servir de base para la actualización curricular, la planificación empresarial y el diseño de políticas públicas orientadas a fortalecer la productividad y la competitividad nacional. En este sentido, el ONT remarca que la resiliencia de la economía boliviana dependerá de la capacidad de transformar estos datos en acciones concretas.
Como concluye el informe institucional, Bolivia atraviesa una etapa de transición donde la tecnificación del empleo operativo convive con una creciente demanda de liderazgo, análisis y gestión del cambio. La consolidación de la Inteligencia Artificial y el Análisis de Datos como ejes de la competitividad no es solo una tendencia, sino una señal clara del rumbo que está tomando el mercado laboral en el país.