Los comerciantes ambulantes no dan tregua. En la zona del mercado antiguo La Ramada llegaron al extremo de instalarse sobre la plaza Fátima para vender ropa, calzados y comida, como si tratase de un centro de abasto.
Un día después del bloqueo de comerciantes con locales establecidos, la Alcaldía retomó el control de los espacios públicos, pero se volvió a repetir la ‘escena’ de siempre. Tras las batidas, los ambulantes volvieron a asentarse en los lugares destinados a la circulación peatonal y vehicular.
Ocurrió así en la plaza Fátima. Los vendedores que habían ocupado parte del pasillo, al observar la presencia de la gendarmería se dieron modos para alzar su mercadería en hombros, mientras un poco más adelante la guardia procedía al decomiso de productos a los que encontraban desprevenidos.
Luego que el control se alejó, comerciantes de ropa y calzados extendieron hules sobre la plaza para exhibir su mercadería, mientras vendedores de comida al paso volvieron
a ubicarse en sus carritos.
Transeúntes calificaron como un abuso que los ambulantes tengan la osadía de asentarse en plena plaza. “El descontrol ha llegado a este punto, nada raro que pronto veamos asentamientos en la plaza principal”, manifestó Marcos Leaños, que tuvo que abrirse paso en medio de los comerciantes para continuar su recorrido hacia el segundo anillo.
Ven improvisación
Para el concejal de C-A, José Antonio Alberti, la gestión del alcalde Jhonny Fernández, improvisa en el tema de mercados. Según él, esto se ve reflejado en las batidas, donde se juega al gato y al ratón, y en lo ocurrido el martes, cuando después del bloqueo el burgomaestre cedió para firmar un acuerdo con los que tienen puesto. “Seguramente en los próximos días van a salir los ambulantes y va a coquetear con ellos también”, indicó.
Afirmó que no está dando respuesta a los tres problemas recurrentes de la ciudad: mercados, transporte y basura.
La vicepresidenta del Concejo Municipal, Lola Terrazas, considera que el alcalde no está abordando de raíz el problema de mercados, que son “las leyes obsoletas y la falta de políticas claras para el reordenamiento y despeje de los espacios púbicos”.