En medio de las luces que adornan los edificios; los matorrales, la basura, los daños al mobiliario y la falta de iluminación desfiguran el paisaje urbano y muestran el descuido en que se encuentra la ciudad.
Sea en el centro o en las zonas más alejadas, basta con recorrer las calles y salta a la vista la falta de mantenimiento y poda en camellones, aceras y otros espacios públicos.
El sector del canal Isuto, que alguna vez fue pensado para un boulevard, está con el pasto crecido y con el canal sucio. Entre el cuarto y segundo anillo, por las noches, ciclistas y peatones deben transitar con casi penumbras, porque las luminarias están quemadas.
Cerca de la rotonda también hay más de una veintena de luminarias apagadas y, a pocos pasos, en la rotonda de La Salle, la hierba crecida cubre parte del monumento. La basura también tapó los sumideros.
“Hace tiempo que las luces están quemadas. El pasto y los árboles necesitan poda, pero no se hace mantenimiento. Casi toda la ciudad está así”, lamenta Mirtha Santana, que vive por la zona.
En la plaza del Estudiante, si bien el césped fue cortado, el pasto quedó amontonado. Asimismo, los árboles requieren poda y a las palmeras es necesario quitarle las hojas secas.
Frente a esta plaza, los transeúntes caminan entre matorrales que han crecido en la acera del edificio donde funcionaba la agencia del Banco Fassil, que permanece abandonado. Vecinos piden el desbroce, ya que el sitio también se ha convertido en dormitorio de malvivientes.
Algunos parques municipales también muestran descuido, como ocurre con el Cambódromo, que se ha convertido en refugio de malvivientes, lo que aleja a quienes acuden para realizar actividades físicas.
El centro de la ciudad es otro sector que da una pauta del descuido en que se encuentra la urbe, ya que las acercas son utilizadas como letrinas que dejan su rastro maloliente; y cada día aumentan las casonas históricas, con techos y corredores que se vienen abajo, poniendo en riesgo la seguridad de los transeúntes.
Los vecinos observan que haya postergado el plan de revitalización y no se resuelvan los problemas de inseguridad, caos vehicular ni el enmarañado de cables que aleja a la gente del centro.
Alejandra Martínez, propietaria de una boutique en la calle Junín, señala que hasta ahora los comercios subsisten solos y que el deterioro que muestran algunas casonas son también un reflejo de la falta de incentivos a los propietarios.
La gente también se queja por los constantes apagones en el alumbrado público. En el octavo anillo, entre la avenida Alemania y el Cambódromo, desde hace semanas las únicas luces que alumbran a los peatones al cruzar la calle son las de los autos.
La municipalidad
La Empresa Municipal de Aseo de Santa Cruz (Emacruz) supervisa que se cumplan los contratos de mantenimiento de áreas verdes, que incluye el corte de pasto y la poda de árboles en los sectores A y B.
El gerente de Emacruz, Ricardo Oviedo, señaló que en temporada seca el césped se corta una vez al mes, pero debido a la abundante lluvia registrada recientemente, ahora se realiza hasta tres veces por mes.
“Esto nos está complicando y las empresas también están contratando refuerzos para poder mantener la ciudad con el pasto cortado”, afirmó.
Respecto a la acumulación de basura, señaló que durante las fiestas de fin de año se incrementa en un 30 %, es decir, pasa de 1.600 a 2.000 toneladas diarias. Sin embargo, aseguró que se realiza todo el esfuerzo para regularizar el servicio. “Estamos trabajando sin descanso para que los canastillos queden vacíos”, indicó.
Hace un par de semana, el alcalde Jhonny Fernández reflexionó que tener la ciudad limpia es una responsabilidad de todos.
Manifestó que hay un problema serio y es la falta de educación ciudadana, como la mala costumbre de sacar la basura a cualquier hora y colocarla en cualquier lugar.