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Las terapias intensivas siguen ‘al filo’ de su capacidad

Viernes, 28 de agosto de 2020 a las 07:48
Los responsables de los principales centros de salud públicos y de la seguridad social dicen que el promedio de camas ocupadas es del 90% entre los pacientes más graves

Los números de los nuevos contagios de Covid-19 son cada vez más bajos, según los reportes diarios. Sin embargo, las Unidades de Terapia Intensiva (UTI) siguen casi llenas, debido a que la estadía es prolongada cuando el cuadro de salud del paciente se complica.

El promedio es de 12 a 21 días de permanencia en cama y alguno ha llegado a estar postrado por 67 días. Actualmente, coinciden los responsables de las UTI del hospital Japonés y de la Caja Nacional de Salud (CNS), del centro de referencia La Pampa, del hospital San Juan de Dios y del Sedes, el 90% de las camas están ocupadas, 90% con uso de respirador. Mientras tanto, los pacientes leves, los de sala, han dejado hasta un 50% de los espacios vacíos.

“Ahora mismo estamos casi llenos, en los últimos días han llegado más pacientes, es que hay brotes en Camiri, incluso han llegado enfermos de otros departamentos”, dijo Andrés Martínez, encargado de la UTI Covid-19 del San Juan de Dios.

Tenemos 20 respiradores en la terapia intensiva, uno está en mantenimiento en este momento y 17 de ellos están ocupados”, explicó Fernando Becerra, jefe médico del hospital Pampa de la Isla, que hace como diez días era uno de los pacientes al dar positivo a Covid-19 y agravarse.

“Nosotros estamos por lo menos con un 90% de la terapia llena, siempre ha estado así, nunca bajó. No llegan pacientes en el mismo número que antes, creo que ha bajado como 50 y 60%, no es que lleguen muchos sino que llegan bastante inestables, ya delicados, creo que vienen cuando se sienten mal”, explicó Becerra y lamentó que la mayoría de los pacientes de UTI en este momento -en Pampa de la Isla- sean jóvenes por los 40 años de edad, muchos con enfermedades de base.

En la Unidad de Cuidados Intermedios (UCI), el paso previo a la UTI, de la Pampa de la Isla, hay 7 camas que casi siempre están al 80% de su capacidad, mientras que en piso, 40 de los 80 espacios están libres.

Richy Anderson Hurtado, responsable de los domos 1 y 2 de UTI del Hospital Japonés, reconoce que ha bajado un poco la demanda de camas en cuidados intensivos, pero dice que eso no es algo que los relaje. “Sabemos que en cualquier momento esto puede repuntar mientras estemos abriendo la cuarentena, cosa que es inevitable, no podemos vivir todo el tiempo en confinamiento”, sostiene.

Según Hurtado, antes no había espacio en ningún lado, hasta que se habilitaron las terapias de los domos, tras un arduo trabajo, “se puede destacar eso de nuestras autoridades porque no hemos vivido mucho de lo que se vivió en La Paz. Al inicio sí fue desesperante, pero se logró atender la necesidad y con estas camas en los domos, en  Pampa de la Isla, DM5, las camas Covid-19 del San Juan de Dios, del Japonés, eso salvó muchas vidas”, valoró.

Un parámetro para Hurtado de la mejoría en el sistema de salud es su teléfono, que antes no paraba de sonar, por gente desesperada buscando una cama libre.

Para él, lo único que hizo la pandemia fue mostrar lo que antes solo sabían los médicos: que siempre fue un problema encontrar espacio para los pacientes en las UTI. “Nuestro sistema de salud nacional antes de la pandemia ya estaba colapsado, siempre teníamos que hacer muchas valoraciones para tomar la decisión correcta y dar la cama al paciente que tenga más chance, eso es algo que he visto desde que soy interno, que lamentablemente es normal. Me sorprendió cuando los españoles e italianos se aterrorizaban al elegir a quién salvar, a quién meter a UTI, yo decía ‘eso es algo que nosotros hacemos cada día’”, lamentó.

Uno de los grandes inconvenientes del personal de salud cuando escasean las camas es la desesperación de los parientes del enfermo.

“El familiar siempre chocará con el médico o la enfermera, pero nosotros no manejamos el sistema de salud, es un tema complejo porque uno siempre choca con el que tiene en frente y ese que estaba en frente, con las carencias, eran el médico y la enfermera”, dice.

Seguridad social

Probablemente uno de los lugares más llenos sea la Caja Nacional de Salud, que tiene la mayor cantidad de afiliados del país, dentro de la seguridad social.

Según Mauricio Martínez, jefe de la UTI Covid-19 en el domo de la CNS, siguen en el tope de atención. “En las últimas dos semanas hemos sentido que no hay tantas exigencias de internación.

No se ven los pacientes que antes en las salas de emergencias o en los pisos, pero nosotros aún estamos con la terapia llena porque estos pacientes de la UTI no están uno o dos días, en promedio se quedan más de 15 días”, explicó.

En el caso de los domos del Japonés, por lo general, una persona con neumonía grave por Covid-19 puede estar internada entre dos y seis semanas. “Hay pacientes que responden rápido, a la semana, y otros que incluso siendo jóvenes dan batalla por hasta cinco semanas y que salen milagrosamente. Eso es como un premio, que alguien al borde de la muerte luego salga, te mire y te responda a las preguntas. Uno no es humano si no llega a sentir amor por su paciente. Creo que por eso sacamos las fotos de despedida cuando ellos se van”, se emociona Hurtado.

Un fenómeno que ha sentido Martínez, de la CNS, es que ahora algunos pacientes, más allá de que estén registrados en la seguridad social, prefieren atenderse en la parte privada, y recién después llegan a la CNS.

“Los que se han atendido en la parte de medicina privada, no sabemos si es por falta de recursos económicos, pero después están solicitando derivaciones a su seguro, a la CNS”, dice.

Martínez cree que entre las razones por las que se van a la parte privada primero es porque la CNS siempre estuvo llena; en algunos casos llegan a la CNS directo a fallecer, porque al ser pacientes muy delicados de salud, requieren un trato ventilatorio especial en ese traslado.

Antes, de 100 pacientes que llegaban, 10 requerían UTI y ahora no llegan 100 pacientes, esa era la relación. En cambio ahora llegarán 10 a Emergencias, entonces a UTI llega uno, o si llegan 20, dos van a UTI. No es que bajó la gravedad, sino que bajó la avalancha de enfermos que llegan, es así”, ilustra Martínez.


Arma de doble filo

Son varios los médicos que reconocen que la atención domiciliaria ayudó a despejar la saturación de los hospitales; sin embargo, hay los que creen que puede tener algunos riesgos con triste final.

Mauricio Martínez dice que no es solo que los índices de contagio hubieran bajado, sino que los pacientes contagiados se empezaron a atender en domicilios y eso evitó que se compliquen.

“Pero en algunos pacientes es inevitable, les irá mal pese a todo lo que se haga y esos son los que están llegando a la UTI. Claro que cuando el paciente es de los que se agravarán, la atención domiciliaria incide en que no se actúe de forma efectiva desde el inicio, me refiero a ser agresivos con el tratamiento, a pedir los laboratorios; en la atención domiciliaria nadie pedirá un laboratorio”, sostiene.

Marcelo Ríos, titular del Servicio Departamental de Salud (Sedes) Santa Cruz, dijo que por más que los reportes diarios de contagio hoy sean bajos, la prolongada estadía “de 21 días en promedio” es lo que mantiene a las UTI al límite de su capacidad.

“Es como los óbitos, la cifra en estos días es alta, pero es el resultado de los contagios de mediadios de julio”, dijo, y auguró que futuras hospitalizaciones van a ser cubiertas debido a secuelas del Covid-19, “más los que se enfermen de Covid-19 otra vez”.

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