El sistema financiero en Bolivia sigue estable. No obstante, hay puntos que hacen que se mire con cuidado los números optimistas. Dificultades en el acceso a créditos, el crecimiento de la mora, la ralentización de los depósitos y el incremento de productos como microcréditos, son señales, según los expertos, de que los bancos cada vez toman más riesgos en el negocio de la intermediación financiera.
A nivel económico, el 2023 fue duro, sostienen los empresarios, pero dentro esta turbulencia la banca tuvo, usando un término boxístico, un mejor manejo de cintura, evitando los golpes de la coyuntura.
En 2023 el sector logró sobreponerse tras la caída del exBanco Fassil, una de las cuatro financieras más grandes del país. Tras este episodio muchos esperaban un efecto dominó, pero esto sucedió, pero dejó secuelas que hasta ahora persisten.
Por ejemplo, en el sector automotriz, la Cámara Automotor de Bolivia (CAB) reportó que durante esta gestión unas 2.000 unidades se mantienen en stock debido al retraso en la otorgación de créditos.
“Esos vehículos que dicen que se habrían vendido, están en inventario, aun no se los vendió, siguen en las tiendas y no se los entregó porque los bancos no desembolsaron los créditos”, explicó Erick Saavedra, presidente de la CAB.
La poca colocación también se sintió en el ámbito de la construcción. Mayra Gonzales Campero, gerente general de importadora acero Monterrey, explicó que durante el primer trimestre de 2023 fue “muy fuerte” especialmente para el sector de la construcción por la caída del ex Banco Fassil.
Explicó que este banco “apoyaba muy bien las inversiones inmobiliarias, además que el Estado dejó de dar los créditos para las viviendas y la banca ha realizado menos colocación de créditos para la vivienda”.
El Centro Boliviano de Estudios Económicos (Cebec) dependiente de la Cainco, explicó que en 2023 el sistema colocó en términos netos una menor cantidad de recursos en comparación con gestiones anteriores.
De hecho, agrega, que luego de la pandemia los flujos de desembolsos se ralentizaron y 2023 no fue la excepción.
Detalla que entre junio y octubre de 2023 (luego del problema de ex Banco Fassil y con el último dato disponible), el sistema bancario colocó en términos netos $us 732 millones, mientras que el año 2022 en similar periodo el flujo neto en el sistema bancario múltiple alcanzó $us 1.824 millones.
“De manera objetivo, un balance sobre las formas de financiamiento detalladas anteriormente identifica que los flujos internos provenientes del sistema financiero fueron limitados. Analizando las cifras a noviembre, se advierte que el financiamiento estuvo en niveles incluso inferiores a los registrados en la pandemia (aislando el efecto de ex Banco Fassil S.A.)”, dijo.
Desde la Cámara Nacional de Industrias (CNI) señalaron que las fechas no recibieron ningún reporte problemas en la otorgación créditos al sector.
Sin embargo, otras fuentes industriales consultadas por EL DEBER señalan que hay poco interés en invertir, y por ende tomar créditos del sistema financiero, por la falta de seguridad jurídica.
“No hay interés, ni condiciones para seguir invirtiendo”, indicaron. Cifras de la ASFI Desde la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) se sostuvo que hasta noviembre los préstamos otorgados a las unidades económicas y hogares bolivianos, llega a Bs 213.140 millones. Además, destacó el desempeño del financiamiento a los sectores priorizados por la Ley 393 de Servicios Financieros que alcanza a Bs 129.711, entre créditos destinados al sector productivo y vivienda de interés social. “Estos créditos son otorgados a tasas de interés reguladas con límites máximos, a fin de fortalecer la capacidad de los sectores productivos principalmente de las pequeñas unidades económicas, asimismo, favorecer el acceso a la vivienda para las familias que no cuentan con un techo propio (beneficio que está llegando a las 100 mil familias en el territorio nacional)”, señaló la entidad. Mientras que los depósitos ascienden, hasta este periodo, a Bs 212.401 millones distribuidos en 15 millones de cuentas, con un incremento de más de 741.000 en los últimos 12 meses. La ASFI hace notar que, en el ámbito de las captaciones un 50,7% están en plazo fijo, de los cuales más del 91% se pactan a más de un año, “lo que denota la capacidad de ahorro de los bolivianos, así como la confianza en el sistema financiero nacional para la administración de sus recursos”. Mora controlada El incremento de la mora fue analizado por los especialistas. El economista, Roger López, sostuvo que este índice se ha incrementado en todos los tipos de cartera y, especialmente, en la cartera Pyme. Para él es necesario cuidar la cartera hipotecaria y de microcréditos por el volumen que representan en el sistema. “Este indicador se debe analizar en conjunto con el crecimiento de la cartera ya que, si la mora creciese más rápido que la cartera, se tendría un deterioro de la calidad de la cartera o, en otras palabras, un aumento el índice de mora”, dijo. Desde la ASFI indicaron que la cartera impaga se sitúa en 3,0%, uno de los más bajos de la región (3,5% en promedio), lo que se ve positivo, considerando que el cálculo en el ámbito nacional es más riguroso respecto al de los países vecinos, ya que en Bolivia se considera 30 días de atraso, mientras que, en otros países, por lo general, se toman retrasos mayores a 90 días. “Asimismo, las previsiones por incobrabilidad de cartera cubren en un 131% la mora del sistema financiero, lo que muestra la fortaleza del sistema financiero boliviano en cuanto al riesgo de crédito se refiere”, dijo la ASFI. Año malo El economista, Mauricio Ríos, calificó de malo el año para el sector financiero por la caída del ex Banco Fassil, que para él cayó principalmente porque no fue capaz de responder a la demanda de sus depositantes fundamentalmente en dólares, “y porque la crisis de reservas del BCB ya había comenzado, con lo cual no fue capaz de cumplir con su función fundamental de prestamista de última instancia”. Para él, la banca está teniendo dificultades para desempeñarse de la mejor manera porque cada vez es más acosada por el Estado a través del ente regulador, pero una serie de errores cualitativos de inversión a la que ha sido inducida a cometer durante la etapa del auge, “con la política de bolivianización y reducción arbitraria y durante demasiado tiempo de las tasas de interés”. “Los bancos han sido forzados a prestar en sectores de más riesgos, para cumplir un cupo establecido por la ley de bancos”, dijo. Pero desde la ASFI indicaron que el patrimonio de las entidades de intermediación financiera alcanza a Bs 24.168 millones, lo que permite que el principal indicador de solvencia de las entidades financieras, Coeficiente de Adecuación Patrimonial (CAP), se sitúe en 13,5%, superior al nivel exigido por la Ley N° 393 de Servicios Financieros (10%). Incluso dijo que las utilidades netas de las financieras suman Bs 1.710 millones, mayor en 6,4% al monto registrado en noviembre de 2022 (Bs1.607 millones). Esto permite que las financieras contar con los recursos necesarios para fortalecerse patrimonialmente.
El ente regulador destacó al microcrédito con un 31% del total, seguido de los préstamos de vivienda con 26,3%, los empresariales con 21,9%, las pymes con 10,8% y los de consumo con 10%.
Jaime Dunn, especialista en finanza, sostuvo que al tener tasas reguladas los bancos en la actualidad están tomando más riesgos al colocar créditos en sectores de las microempresas que son las que toman los microcréditos.
Al igual que Ríos, sostiene que el sistema financiero está cada vez más presionado en su patrimonio. Esto se traduce, según el experto, en menor rentabilidad.