La tarde del lunes 7 de agosto se apagó la vida de Martha Laime Díaz (30) y a los dos días también la de su hija de tan solo 11 años. Su otro hijo de cuatro años, que está en el hospital intubado, tiene el 80 por ciento de su pequeño cuerpecito quemado y deberá sufrir amputaciones.
Su expareja, que estaba siendo buscado, fue encontrado muerto este sábado, según confirmó el ministro de Gobierno Eduardo del Castillo. Félix Fernández estuvo desaparecido desde el domingo 6 de agosto, cuando roció con gasolina a la mujer, a su hija y a su hijastro mientras dormían, para luego prenderles fuego. El sujeto cerró la puerta para después darse a la fuga.
Este es tan solo uno de los horrendos hechos que apagan la vida de mujeres y niños.
De acuerdo con los registros del Ministerio Público, en lo que va del año (del 1 de enero al 8 de agosto) se han registrado 54 feminicidios, donde Santa Cruz es el que más casos concentra (16). Le siguen La Paz (12), Cochabamba (9), Potosí (8), Tarija (4), Beni (2), Chuquisaca (1), Oruro (1) y Pando (1).
Hasta el 31 de julio también se registraron 12 infanticidios en el país. Los hechos se dieron en Santa Cruz (4), La Paz (3), Potosí (2), Cochabamba (2) y Oruro (1).
Lo más grave de todo esto es que las cifras no se detienen.
La protección está escrita en la Ley 348 (Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida libre de Violencia), pero esto todavía no se traduce en su salvación, porque es muy débil el cumplimiento, principalmente cuando se trata de acatar las restricciones de acercamiento de su agresor y la atención oportuna a la víctima.
Las cifras de feminicidios y violencia contra la mujer son alarmantes y lo lamentable es que los agresores son los esposos, novios, convivientes o exparejas.
La directora de la Fiscalía Especializada en Delitos en Razón de Género y Juvenil, Daniela Cáceres, informó que, del 1 de enero al 26 de junio de 2023, en el país se registraron 23.686 casos de relacionados con delitos de violencia de la Ley Nº 348, el delito de mayor incidencia es violencia familiar o doméstica, con 18.030 casos.
El Defensor del Pueblo, Pedro Callisaya, hizo un llamado a la población para evitar que se naturalicen los hechos de feminicidio e infanticidio.
“Creo que el mensaje fundamental es para la sociedad. No podemos naturalizar, no podemos ver que este tipo de acciones se conviertan en algo natural, en algo común. Todos tenemos que buscar y realizar acciones que impidan la reproducción de este tipo de actos”, exhortó.
Fallas en el sistema
La directora de la Casa de la Mujer, Ana Paola García, considera que falla el sistema para proteger y garantizar el acceso a la justicia a las mujeres que se animan a romper el silencio. Lamentablemente cuando presentan una denuncia, estas no son atendidas o no se les hace seguimiento a sus procesos, por lo quedan desprotegidas.
García recordó que el asesino de Martha ya tenía dos denuncias de agresión anteriores y cree que se debe investigar por qué no prosperaron. “No tomamos la violencia familiar con la debida atención ni le damos el tratamiento ni actuación que amerita”, señala.
En Bolivia existe la Ley 348 para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, pero García señala que desde el año pasado vienen esperando que se hagan modificaciones para una justicia más efectiva y sanciones más duras.
Hizo notar que Santa Cruz es el departamento con mayor índice de violencia y concentra la mayor cantidad de feminicidios del país y de infanticidios. “Tener un número puede sonar muy frío, pero es un indicador de lo peligroso que es ser mujer, una adolescente y una niña en el país y en el departamento”, dice.
Agrega que la Casa de la Mujer recibe diariamente entre ocho y 16 mujeres que acuden en busca de ayuda por haber sufrido violencia, y muchas de ellas ya han ido a las instancias de protección, como los Servicios Legales Integrales Municipales (Slim), la Policía y la Fiscalía, pero no se le ha brindado la ayuda necesaria.
Esto muestra que las políticas de lucha contra la violencia no son efectivas y tampoco se acompaña con un presupuesto que vaya direccionado a fortalecer las instancias de atención y los planes de prevención.
“Es doloroso, es indignante y esto no lleva a preguntarnos ¿qué es la justicia?”, cuestiona, al manifestar si bastará con que se castigue a los agresores con 30 años.
“¿Podríamos hablar de justicia cuando se han apagado dos vidas y cuando un niño va a llevar marcas indelebles y se va a amputar parte de su cuerpo? ¿Será que estamos hablando de una justicia integral y reparadora?”, cuestiona.
Considera que hubo negligencia, tanto por parte de quienes llevaron de forma directa los procesos contra este agresor y por las autoridades que no impulsan un plan integral para la lucha efectiva contra la violencia.
Hace notar que la violencia es un delito de acción pública y las víctimas tienen el derecho a la protección reforzada, por lo que el Ministerio Público debe seguir de oficio el proceso, pero esto no siempre ocurre.
Otros entendidos hacen notar que en algunos casos, la justicia ordena que los agresores no se les vuelvan a acercar. Pero, como se ha denunciado y visto públicamente con muchas mujeres, esto no se cumple y terminan asesinadas.
Cuando las mujeres en peligro no cuentan con ningún tipo de red de apoyo, ya sea familiar o de amigos, que las pueda proteger, la justicia dispone que permanezcan en casas de acogida temporal junto a sus hijos, pero muchas desconocen de estos refugios.
Para Jessica Echeverría, de la Red Ciudadana contra el Infanticidio y el Abuso Sexual Infantil, lo que falla es la prevención y atención a quienes son víctimas de violencia, dado que el agresor a veces tiene denuncias anteriores, pero se omite el riesgo que representa.
Considera que no hay personal capacitado para atender este tipo de casos. “Hay demasiada indiferencia, no solo de la sociedad, sino también una mirada de menosprecio hacia la vida de los niños de parte de las autoridades que son llamadas a actuar y a proteger”, cuestiona.
Asegura que muchas veces se vulneran los derechos de los niños, y como organización se ven obligados a recurrir a la denuncia pública para que se respeten esos derechos en procesos en los cuales son víctimas de violencia.
“El feminicidio y el infanticidio son los tipos de violencia más extrema que una mujer y que un niño puede sufrir, pero antes de llegar a ese hecho, tanto la mujer como los niños, han sufrido una serie de agresiones que terminan arrebatándoles sus vidas”, dijo Echeverría.
“¿Cuántos niños y mujeres tienen que morir en este país para que entendamos el riesgo y la vulneración en la que viven?”, cuestionó la activista
Centros de acogida
El municipio y la Gobernación cuentan con centros de acogida para mujeres víctimas de violencia. Esta semana la Gobernación se encargó de reforzar el equipamiento del centro que está a su cargo.
La directora departamental de Género, Lidia Mayser, informó que en lo que va de este año son más de 200 las mujeres que han sido atendidas en este centro.
Señaló que, pese a que existen leyes, el cumplimiento de las mismas es aún débil. “De 10 mujeres, 7 sufren violencia, y de esas solo un 2% denuncia, pero solo el 1% consigue justicia”, dijo Mayser.
Añadió que, desde la Dirección de Género de la Gobernación, se ha fortalecido el Consejo Departamental de la Mujer que tiene como prioridad la prevención contra la violencia, un tema que se está tratando en conversatorios para que las mujeres conozcan qué hacer en un caso de violencia.
El pasado 9 de agosto, en el marco del Día Nacional de la Solidaridad con las Víctimas de Agresiones Sexuales, se generaron movilizaciones en contra de la violencia. También en las puertas del hospital de niños hubo bloqueos exigiendo justicia por las víctimas de Satélite Norte.
El director del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Julio Cesar Koca, pidió sensibilizarse con las víctimas que sufren estas agresiones.
“Lamentamos que la sociedad no tome conciencia sobre este problema que repercute en la familia. Como sociedad tenemos que repudiar todos estos sucesos”, señaló.
Lea también
Santa Cruz
Hallan sin vida al hombre que quemó a su expareja e hijos en Satélite Norte
El hombre se encontraba prófugo desde el pasado fin de semana y su cuerpo fue encontrado entre matorrales en el kilómetro 12 de la doble vía a La Guardia