El economista Wálter Morales, exdirector del Banco Central de Bolivia (BCB), explicó que la reciente baja en la cotización del dólar en el mercado paralelo, que se mueve entre 11 y 12 bolivianos tras haber alcanzado los 19, responde a factores coyunturales como la falta de ahorro de la población, la expectativa de un cambio de gobierno y la especulación de quienes operan en el mercado.
“Estructuralmente ya no vamos a volver a un tipo de cambio como era el oficial. El dólar paralelo tiene una tendencia al alza, con momentos de corrección como el actual”, afirmó en una entrevista con el programa ¡Qué Semana! EL DEBER Radio.
Según Morales, la caída reciente obedece a que muchas familias que guardaban dólares comenzaron a venderlos para cubrir gastos, lo que inyectó divisas al mercado. A ello se suman las expectativas de nuevas políticas económicas tras las elecciones y la especulación de actores que buscan ganancias rápidas.
El economista también señaló que la menor demanda de divisas está vinculada a la desaceleración de la actividad económica. “El último trimestre del año pasado el crecimiento fue negativo. Eso se traduce en menos importaciones y, por tanto, menos necesidad de dólares”, apuntó.
Respecto a las Reservas Internacionales Netas (RIN), Morales destacó que el aumento reportado en los últimos meses responde principalmente al alza del precio internacional del oro, que subió un 40 % en un año. Sin embargo, advirtió que parte de esas reservas ya fueron comprometidas como garantía en operaciones financieras para paliar la falta de liquidez. “El ingreso de dólares a partir del oro es lo que mantiene esta calma tensa en la economía. Pero gran parte de esas reservas están en operaciones anticipadas”, sostuvo. Sobre posibles medidas de ajuste, el exdirector del BCB consideró que no se puede aplicar un shock como el de los años 80. “Hay cosas que deben hacerse de inmediato, como liberar exportaciones, pero el ajuste del tipo de cambio oficial debe ser gradual. Lo fundamental es dar señales de coherencia y contundencia”, dijo. Morales cuestionó la decisión del Gobierno de Luis Arce de devolver en 2020 un financiamiento del Fondo Monetario Internacional (FMI) de 327 millones de dólares en plena pandemia, lo que calificó como una muestra de incoherencia que hoy pasa factura. Además, lamentó que ese episodio haya derivado en procesos judiciales contra técnicos y economistas que participaron en la operación. “El próximo gobierno, cualquiera sea, probablemente tendrá que acudir al FMI para un programa estructural. Pero la judicialización de temas técnicos daña la credibilidad del país”, advirtió.