La calidad de los combustibles en Bolivia se ha convertido en un tema de controversia que enfrenta a autoridades, surtidores y transportistas. La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) insiste en que los controles garantizan que la gasolina y el diésel cumplen con las normas vigentes. En contraste, la Asociación de Surtidores (Asosur) asegura que la responsabilidad es exclusiva de YPFB, mientras el transporte paceño denuncia daños en motores y advierte con tomar medidas si no recibe explicaciones.
El director regional de la ANH en La Paz, Miguel González, afirmó que las denuncias en redes sociales sobre combustibles adulterados carecen de sustento. “Son aisladas (las denuncias), hablamos de 10 a 15 casos que fueron verificados en laboratorio y resultaron dentro de los márgenes de calidad establecidos. Lo demás es mera especulación”, señaló.
La autoridad recalcó que la institución realiza controles permanentes y sorpresivos tanto en plantas de almacenaje como en estaciones de servicio, con laboratorios móviles y procedimientos de trazabilidad que permiten identificar posibles fallas en cisternas o en procesos de descarga.
Desde el sector privado, Asosur emitió un pronunciamiento para deslindar responsabilidades. La entidad recordó que las estaciones de servicio no producen ni almacenan combustible, solo lo comercializan en los volúmenes entregados por YPFB y bajo supervisión de la ANH.
Además, advirtió que las plantas de almacenaje no cumplen con la obligación de otorgar un certificado de calidad junto con el producto, como exige la Resolución Administrativa RAN-ANH-DJ-UGJN Nº 0010/2025. “Solicitamos a la ANH que verifique no solo el abastecimiento oportuno, sino también la calidad del combustible que entrega YPFB”, expresó el gremio.
El conflicto escaló con las declaraciones del dirigente del transporte paceño, Limbert Tancara, quien aseguró que cada vez más choferes reportan desperfectos en sus vehículos. “Estamos a un día de cumplir una semana desde que pedimos informes al Ministerio de Hidrocarburos y a YPFB sobre la ficha técnica del combustible y la mezcla con etanol. No hemos recibido ninguna respuesta. Los daños en motores se multiplican y los mecánicos nos dicen que la gasolina es más densa y espesa, lo que significa mayor mezcla de etanol”, denunció.
Tancara recordó que un decreto de 2018 autorizaba una mezcla de hasta 12% de etanol anhidro, pero que la normativa del año pasado amplió el límite al 25%. “El ministro prometió dejar sin efecto esa disposición, pero no lo cumplió. En plena crisis nacional no podemos aceptar que el chofer gaste 10.000 o 12.000 bolivianos en reparaciones por un combustible deficiente”, cuestionó.
El dirigente adelantó que el transporte enviará muestras de gasolina y diésel a laboratorios en Perú y Argentina para tener resultados independientes sobre la calidad. “Quizá en algún momento nos han mentido, y no vamos a quedarnos callados”, manifestó.
La controversia se produce en medio de persistentes filas en estaciones de servicio y denuncias de acopio ilegal de diésel, un escenario que refuerza la desconfianza de los usuarios. La ANH insiste en que los controles garantizan seguridad y calidad, los surtidores descargan la responsabilidad en YPFB y el transporte prepara acciones. El debate sobre qué combustible se consume realmente en el país sigue abierto.