El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, defendió el Decreto Supremo 5503 como una medida “irreversible y absolutamente necesaria” para estabilizar la economía boliviana, al asegurar que el país fue heredado “absolutamente saqueado, quebrado y arrasado” tras 20 años de mala administración del Movimiento Al Socialismo (MAS).
En una entrevista con el Grupo EL DEBER, Lupo afirmó que el Gobierno no tuvo margen para postergar el paquete económico. “No hay forma de que el país salga de la crisis si no hay una estabilización primero”, sostuvo, y remarcó que las decisiones adoptadas responden al mandato ciudadano de “sacar a Bolivia de la crisis”.
El ministro explicó que uno de los pilares del decreto es el levantamiento de la subvención a los carburantes, medida que permitirá un ahorro estimado de 2.000 millones de dólares. “Este no es un ahorro para el Gobierno central, es un beneficio para todo el país”, afirmó.
Además, agregó que estos recursos se redistribuirán a regiones, municipios, universidades y gobernaciones mediante la coparticipación.
Lupo sostuvo que la subvención fue uno de los principales mecanismos de corrupción. “Con la plata de todos los bolivianos se importaba combustible para que unos cuantos sinvergüenzas se lo lleven de contrabando al exterior”, denunció.
Este esquema, según la autoridad, generó escasez, largas filas y limitó la capacidad de trabajo de sectores clave como el transporte y la producción.
El decreto también incorpora medidas de protección social. El salario mínimo nacional se incrementa en 20%, se establece la libre negociación salarial y se elevan los bonos sociales. “El salario mínimo sube porque es la única manera de recuperar el poder adquisitivo que se perdió con la inflación”, explicó Lupo.
Sobre las protestas y pedidos de abrogación, el ministro fue enfático: “De ninguna manera se va a retroceder, este no es un instrumento de negociación”. Advirtió que no aplicar estas medidas habría llevado al país a una crisis más profunda. “Si no las tomamos, vamos a seguir cayendo y vamos a caer muy bajo”, afirmó.
Finalmente, Lupo reconoció que las decisiones se tomaron en un momento sensible del año, pero justificó la urgencia. “Cuando uno está enfermo no elige si es Navidad o Año Nuevo para ir al médico”, señaló, al convocar a la población a asumir el esfuerzo colectivo. “No tenemos otro camino, pero estamos a tiempo de girar y construir una Bolivia posible”, concluyó.