El analista económico Martín Moreira advirtió que la inflación registrada en junio —la más alta en casi dos décadas— tiene una raíz profundamente política. A su juicio, los bloqueos de caminos, la inestabilidad institucional y el uso electoral de la crisis económica están detrás del alza de precios que golpea a la población.
“Íbamos a tener mejores precios en junio, una reducción importante de la inflación. Pero tuvimos más de 14 días de bloqueo y $us 1.400 millones en pérdidas para el aparato productivo. Eso disparó el índice inflacionario a 5,21% solo en ese mes”, afirmó Moreira en entrevista con Bolivia Tv.
El analista citó informes del Fondo Monetario Internacional (FMI), del S&P Global y del BID, que vinculan directamente el aumento inflacionario en Bolivia con el contexto político interno. “Los factores externos como la guerra, el encarecimiento del transporte o la crisis global influyen, sí, pero lo que más daño nos está haciendo es lo interno: el caos político, la desconfianza, el uso del estómago del pueblo como herramienta política”, remarcó.
Moreira fue categórico al señalar a los actores políticos como responsables de esta situación. “Todos los bolivianos tenemos que buscar un culpable. Ese culpable es el actor político. Evo Morales, Unidad Nacional, Conciencia Ciudadana, Creemos… todos han permitido que el evismo desbarate otra vez el poder adquisitivo de los bolivianos”.
En su análisis, también mencionó cómo el agio, la especulación y el contrabando inverso —estimulado por la diferencia de precios con países vecinos— se han disparado en medio del conflicto, afectando directamente a productos básicos de la canasta familiar.
“En plena pausa exportadora de carne deberíamos haber tenido sobreoferta. Pero pasó lo contrario: hay escasez y sube el precio. Eso no se explica sin especulación de mayoristas e intermediarios”, denunció.
Moreira también cuestionó la demagogia de algunos candidatos presidenciales que —según dijo— ofrecen soluciones irreales como vender litio por adelantado o esperar “que llegue el FMI a salvarles la vida”. Criticó propuestas como la de “legalizar el contrabando inverso” o declarar a los contrabandistas como “emprendedores”.
Sobre el panorama para el segundo semestre, Moreira advirtió que el escenario es incierto y dependerá de la estabilidad política. Si no hay más conflictos, proyecta que Bolivia podría cerrar 2025 con una inflación cercana al 21%.
Pero si continúan los bloqueos o se instala un nuevo Gobierno que opte por medidas de shock —como levantar la subvención a los carburantes o devaluar el tipo de cambio— el país podría enfrentarse a una hiperinflación superior al 150%, con efectos devastadores para la banca, el empleo y los créditos hipotecarios.
“Si se devalúa la moneda, los precios se dispararán, los intereses también. Muchos no podrán pagar sus casas o préstamos y caerán en default. Eso sería catastrófico”, alertó.