La indignación crece entre los pobladores de Cobija tras la venta de arroz por parte de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) a un precio superior al anunciado y en condiciones que han generado malestar general. Testimonios recogidos por medios locales dan cuenta de largas filas nocturnas, denuncias por entrega de paquetes incompletos y críticas al estado del producto, que en algunos casos no sería apto para el consumo.
“Estamos haciendo fila toda la noche con niños, adultos mayores y personas con discapacidad, y cuando por fin logramos comprar, el arroz ni siquiera tiene cinco kilos. Pesa 4 kilos 600 y nos lo están vendiendo a 50 bolivianos. ¿Dónde están las autoridades?”, cuestionó una vecina, visiblemente molesta, en un video que circula en redes sociales.
La queja no solo apunta al sobreprecio, sino a la calidad del alimento entregado. Según los testimonios, el arroz estaría “partido” o “quebrado”, lo que ha levantado sospechas sobre su procedencia y tratamiento. “No es arroz entero, está mal y encima caro. Esto es una burla para la gente humilde”, reclamó otra mujer.
Los vecinos recuerdan que en anteriores oportunidades el paquete de 5 kilos se vendía a 30 bolivianos, y el de 11 kilos a 60 bolivianos. “Ahora lo están vendiendo a 50. ¿Eso quiere decir que el de 11 va a llegar a 120?”, se preguntó una de las afectadas.
Los denunciantes también cuestionan la ausencia de control por parte de la Intendencia y la Policía, que en anteriores operativos habían estado presentes para evitar el agio o la especulación. “¿Por qué ahora no están aquí para proteger a la gente?”, insistió una de las voces recogidas.
Los afectados recordaron que el programa de comercialización de Emapa está destinado a llegar a los sectores más vulnerables con productos de calidad y a precio justo, algo que, según denuncian, no se estaría cumpliendo. “Esto era para ayudar a la gente que más necesita. Pero en vez de eso, nos están robando legalmente. Así nos roban”, expresó una de las personas en la fila.
Incluso algunos vecinos plantearon el cierre de la sucursal de Emapa en Cobija si no se transparenta el proceso. “No es justo. Están vendiendo menos cantidad, a más del precio y con mala calidad. ¿Dónde vamos a parar?”, expresó una mujer con tono desesperado.