La madrugada de este miércoles, 6 de agosto, el gerente de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), Franklin Flores, encabezó un operativo de verificación en varios hornos de la ciudad de La Paz para constatar que los panificadores cumplan con la elaboración del “pan de batalla” utilizando la harina subvencionada que les entrega el Estado.
“Estamos saliendo en un operativo de control y seguimiento a todos los panificadores que reciben harina con subvención de parte del Estado”, declaró Flores, según reporte de medios estatales.
Según explicó, Emapa entrega diariamente cuatro bolsas de 50 kilos de harina a cada panificador registrado, incluso los fines de semana y feriados, como parte de un convenio que busca garantizar la producción y abastecimiento continuo de pan a las familias bolivianas.
“No puede faltar pan ni un día”, insistió el gerente. Además de la harina, el Estado también proporciona otros insumos esenciales como azúcar, levadura y manteca, con el objetivo de mantener el precio del “pan de batalla” en Bs 0,50 por unidad. Esta política busca contener la inflación en productos básicos, en un contexto económico marcado por escasez de combustibles y presión sobre el tipo de cambio. Sin embargo, aunque las autoridades destacan el alcance del subsidio, persisten cuestionamientos sobre la transparencia en la distribución de insumos, la eficacia de los controles y, sobre todo, la sostenibilidad fiscal de estas medidas en medio de un creciente déficit público.