La industria farmacéutica en Bolivia atraviesa una crisis severa debido a la escasez de dólares. Así lo denunció el presidente de la Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana (Cifabol), Javier Lupo, quien advirtió que las empresas del sector apenas han podido acceder a una fracción mínima de las divisas necesarias para importar materias primas.
"Nuestro requerimiento trimestral es de al menos 45 millones de dólares. En los últimos tres meses solo nos ofrecieron 500 mil dólares, reveló Lupo en conferencia de prensa. Este monto, además de ser insuficiente, fue repartido entre todos los actores del sector, lo que representa apenas un paliativo ante una necesidad estructural.
La falta de un canal de acceso eficiente a divisas no solo amenaza con un mayor desabastecimiento, sino que podría derivar en el cierre progresivo de líneas de producción locales, agudizando la dependencia de productos importados.
Pero el problema va más allá de la escasa asignación. Lupo denunció que los dólares ofrecidos a la industria fueron entregados bajo las mismas condiciones que el mercado paralelo, lo que significa que las farmacéuticas están adquiriendo divisas a precios que superan en más de 100% al tipo de cambio oficial.
Sí, hay acceso, pero mínimo y en condiciones igual de lapidarias que en el mercado paralelo. No estamos comprando dólares a precio oficial, ni mucho menos, señaló el dirigente.
Este escenario ha obligado a las empresas a recurrir a mecanismos de emergencia para cumplir con sus compromisos internacionales, muchas veces con retrasos. Esta situación ya tiene consecuencias visibles: desabastecimiento de ciertos medicamentos y un aumento sostenido en los precios.
Las cifras lo explican con contundencia: entre el 95% y el 99% de las materias primas que utiliza la industria farmacéutica boliviana son importadas. Por tanto, el impacto del alza en el dólar paralelo se multiplica en toda la cadena: desde la adquisición de insumos, hasta la logística y el transporte internacional.
Lupo también alertó que incluso las líneas de financiamiento del sistema bancario nacional, incluido el Banco Unión, ofrecen dólares a tasas elevadas, sin ningún tratamiento preferencial pese a tratarse de un sector estratégico para la salud pública.
Estamos pagando hasta un 130% más respecto al dólar oficial. Obviamente que esto se traduce en incremento de precios, lamentó.
La situación pone en jaque la sostenibilidad del sector, donde varias industrias ya enfrentan dificultades para renovar inventarios y garantizar la continuidad de sus operaciones.