Hambre, impotencia y cansancio, es el común denominador de los usuarios que llevan hasta tres días en la fila, esperando su turno para cargar diésel en algún surtidor. Se trata de choferes de flotas y camiones que exigen una solución inmediata al Gobierno nacional.
Edwin Zelaya, chofer de flota, reveló este miércoles que está haciendo fila desde hace tres días. "Debería estar viajando a Oruro, pero estoy esperando mi turno para llegar a la bomba y poder cargar diésel", remarcó.
Asimismo, otro colega suyo de la empresa Trans Copacabana resaltó que él lleva desde el sábado esperando un cupo en el surtidor de la zona de Polanco. "Como somos dos choferes por flota, uno descasa y el otro hace fila; luego de un determinado tiempo, cambiamos", apuntó, a tiempo de afirmar que también debería estar viajando a La Paz, pero la situación en otras regiones es peor que en Santa Cruz.
A unos metros estaba don Delfín, que con un tono molesto, manifestó que lleva tres días esperando combustible. "Estamos sin bañarnos, sin comer. Vivimos prácticamente en condiciones inhumanas", reclamó.
Llegó combustible a Santa Cruz
El ingreso de unas 600 cisternas a las instalaciones de YPFB Logística representa un alivio temporal para los surtidores de Santa Cruz, que podrán operar con mayor normalidad durante al menos una semana. Sin embargo, la situación en el resto del país continúa siendo crítica, con largas filas en estaciones de servicio de La Paz, Cochabamba y varias ciudades intermedias, donde el diésel y la gasolina siguen racionados.
El presidente de la Federación de Empresarios Cisternos del Oriente, Sergio Kosky, confirmó que los camiones comenzaron a descargar combustible, pero advirtió que la normalización no será inmediata.
“Después de tanto sacrificio del pueblo, puedan empezar a descargar estas cisternas. Estaban acá alrededor de 600 cisternas que estaban cargadas en la puerta de Palmasola, tanto con diésel como con gasolina”, explicó