La falta de combustible en Bolivia se agrava y empieza a paralizar actividades clave en distintas regiones del país. En el altiplano paceño, comunarios del municipio de Laja instalaron un bloqueo en el sector de Playa Verde, sobre la ruta hacia Copacabana, exigiendo el abastecimiento de carburantes y la atención a otras demandas postergadas por el Gobierno.
El vicepresidente cívico, Agustín Zambrana, advirtió que el país atraviesa una crisis energética y planteó la convocatoria a una “cumbre nacional de emergencia por la soberanía energética” con la participación de gobernaciones, alcaldías, ministerios, empresas estratégicas y organizaciones sociales. “No puede pasar de noviembre. Se debe buscar una solución inmediata al desabastecimiento de combustible”, enfatizó.
Durante el reciente feriado, miles de viajeros enfrentaron pasajes por encima de los topes permitidos y un servicio de transporte interdepartamental operando apenas al 40%, por la falta de carburante. Las terminales reportaron demoras y cancelaciones debido a la imposibilidad de recargar diésel en varias estaciones del país.
En Cochabamba, la crisis golpea tanto al transporte como a la administración pública. La Alcaldía informó que varias unidades descentralizadas están con operaciones restringidas por falta de combustible, mientras que el sindicato de choferes asalariados manifestó su preocupación ante la imposibilidad de trabajar con normalidad. Los transportistas aseguran que deben esperar varios días para cargar, lo que impacta directamente en sus ingresos y genera pérdidas acumuladas.
En El Alto, cientos de choferes pasaron el fin de semana y el feriado haciendo filas interminables para acceder al diésel. Algunos denunciaron que las demoras se prolongan hasta una semana. “Nos turnamos día y noche, pero no hay información clara sobre cuándo llegará el combustible”, relató un conductor del sector público.
La escasez también comienza a reflejarse en los mercados. En Santa Cruz, los comerciantes del antiguo Abasto reportan dificultades para el traslado de productos por la falta de diésel, aunque los precios —por ahora— se mantienen estables: el maple de huevo se vende entre Bs 24 y Bs 28, el queso entre Bs 38 y Bs 40, y los lácteos entre Bs 6 y Bs 8,50, según la marca.
Mientras el desabastecimiento persiste, el malestar social crece. La propuesta de una cumbre nacional para enfrentar la crisis energética suma apoyos, pero aún no tiene fecha ni convocatoria oficial. Entretanto, los surtidores continúan con colas interminables y un país entero espera que el tanque no se vacíe del todo.