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El modelo tambalea: la economía casi no crece y los hidrocarburos se desploman un -13,4%

Lunes, 07 de julio de 2025 a las 07:43

El PIB de Bolivia creció apenas un 0,73% en 2024, arrastrado por el derrumbe del gas y el petróleo, en el peor desempeño del sector en años. La parálisis política, los bloqueos y la falta de inversión revelan el agotamiento de un modelo que ya no sostiene ni el crecimiento ni el bienestar.

La economía boliviana cerró 2024 con un crecimiento de apenas 0,73%, según el informe publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Aunque se trata de una expansión positiva en términos técnicos, el dato revela más un estancamiento que un avance real, sobre todo considerando que en los primeros nueve meses del año la economía había acumulado un 2% de crecimiento. ¿Qué pasó? El último trimestre fue clave: el PIB cayó -2,60% respecto al mismo período del año anterior.

Este freno se explica, según el propio INE, por una combinación de factores internos: la intensificación de conflictos políticos, bloqueos de caminos prolongados por sectores afines al “evismo” y una creciente parálisis institucional que deterioró la confianza y la fluidez de las actividades económicas. La cadena productiva fue golpeada con fuerza, especialmente en sectores estratégicos.

Hidrocarburos


El caso más crítico fue el de los hidrocarburos. La extracción de petróleo crudo y gas natural se desplomó un -13,41%, convirtiéndose en la actividad con peor desempeño del año, según el INE. Esta caída no solo refleja la declinación natural de los campos de producción —problema estructural ya advertido por expertos—, sino también una preocupante falta de inversión y renovación en el sector, clave para las finanzas públicas y las exportaciones.

La situación es doblemente grave si se considera que el modelo económico boliviano sigue dependiendo en gran medida de los ingresos generados por el gas natural. Sin una estrategia clara de recuperación y sin inversiones en exploración, el país arriesga quedarse sin uno de sus pilares de sustento fiscal.

Otros sectores


En contraste, algunos sectores lograron sortear el entorno adverso. La minería, especialmente la producción de zinc, creció un 4,72%; los servicios comunales, sociales y personales aumentaron 4,50%; y los establecimientos financieros crecieron 4,31%, impulsados por operaciones en moneda extranjera. Este último dato, si bien positivo, también podría interpretarse como una señal de dolarización creciente en medio de una crisis de confianza hacia el boliviano.

La construcción (+2,69%), las comunicaciones (+1,76%) y la agropecuaria (+1,63%) también aportaron con variaciones positivas, aunque insuficientes para compensar la debacle en hidrocarburos. La industria manufacturera (apenas +0,18%) y el comercio (+1,34%) reflejan la debilidad del consumo interno.

Más allá del número general, lo que deja claro el informe es que la economía boliviana se encuentra en una encrucijada, con su principal fuente de ingresos naturales en retroceso.

A esto se suma la creciente inflación, que, según el INE, en junio un salto de 5,21% respecto de mayo, la peor cifra de los últimos años.

El INE reconoció el impacto de este encarecimiento del costo de vida en el país, y lo atribuye principalmente a los bloqueos.

Con el dato de junio, la inflación acumulada de los primeros seis meses del año llega al 15,53%, lo cual significa más del doble del previsto por el Gobierno para todo este año: solo un 7,5% anual.


 

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