El mercado laboral de América Latina y el Caribe enfrentará un 2025 más lento, con menores niveles de contratación y menor crecimiento salarial, según advierte el Banco Mundial (BM) en su más reciente informe “El mercado laboral de América Latina: Creación de empleo con salarios estancados”.
El organismo internacional proyecta que la creación de empleo en la región se desacelerará al 1,6% interanual (desde el 2% estimado para 2025), mientras que el crecimiento de los ingresos laborales caerá a apenas 1,5%, muy por debajo del 4% registrado a principios de este año.
Esto significa que millones de trabajadores enfrentarán un mercado más competitivo y con menor poder adquisitivo real, en un contexto marcado por la incertidumbre global y la automatización.
La región no está generando suficientes empleos de calidad para erradicar la pobreza de forma sostenida, afirma el Banco Mundial.
Bolivia en la lupa: informalidad y bajo crecimiento del ingreso
Aunque Bolivia ha mostrado una leve recuperación post-pandemia, enfrenta desafíos estructurales similares. Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 80% de los trabajadores bolivianos están en el sector informal, lo que los deja fuera de la protección social y limita su crecimiento salarial. Además, la economía nacional crecerá apenas 2,3% en 2025, según proyecciones del mismo Banco Mundial, lo que dificulta una expansión robusta del empleo formal.
En 2023, el ingreso promedio mensual en Bolivia fue de Bs 2.640 (alrededor de $us 380), pero con una fuerte desigualdad entre áreas urbanas y rurales. Ahora, por el incremento del dólar paralelo, los Bs 2.750, del salario mínimo nacional mensual actual, equivale a no mças $us 154. Una pérdida de poder adquisitivo de lo que están en la economía formal del país.
Según el BM, la desaceleración prevista y el estancamiento de salarios, más bolivianos podrían quedar atrapados en trabajos precarios o de baja productividad.
Automatización, educación y turismo: los ejes del cambio
El informe también advierte que sectores como la manufactura y los servicios están cada vez más expuestos a la automatización por el avance de la inteligencia artificial, lo que podría eliminar millones de empleos operativos si no se actualizan habilidades laborales. En este contexto, el BM recomienda una estrategia dual para enfrentar los desafíos:
Por el lado de la demanda, urge eliminar cuellos de botella en sectores como la agroindustria y el turismo —claves para Bolivia— y fomentar un entorno empresarial dinámico.
Por el lado de la oferta, sugiere invertir en la calidad educativa y en políticas de “aprendizaje a lo largo de la vida” para preparar a los trabajadores frente a los cambios tecnológicos.
¿Qué puede hacer Bolivia?
Para Bolivia, que enfrenta restricciones fiscales y una alta dependencia de sectores primarios, la clave estará en diversificar la economía, promover empleo formal en sectores estratégicos y reformar su sistema educativo y técnico. De lo contrario, los jóvenes bolivianos —que representan más del 50% de la población— seguirán enfrentando un mercado laboral sin suficientes oportunidades de calidad, aseguran desde el BM.