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Economistas critican el discurso de Arce por el Bicentenario: "El presidente vive en una burbuja ideológica"

Miércoles, 06 de agosto de 2025 a las 14:07

Gonzalo Chávez y Armando Ortuño coincidieron en que el mensaje presidencial del 6 de agosto fue una defensa ideológica del modelo del MAS, sin autocrítica ni visión de futuro, en medio de una crisis económica que el Gobierno evita reconocer. 
 

En su mensaje por el Bicentenario de Bolivia, el presidente Luis Arce Catacora optó por un discurso centrado en la defensa del llamado “proceso de cambio” y sus 20 años de reformas, como la nacionalización de los hidrocarburos o la industrialización con sustitución de importaciones. Sin embargo, para los economistas Gonzalo Chávez y Armando Ortuño, el mandatario desaprovechó una oportunidad histórica para hablarle al país con visión de futuro, reconocer la crisis actual y llamar a la unidad nacional.

Fue un discurso para la autocomplacencia. Un narcisismo macroeconómico que no abordó lo más grave: filas por pan, gasolina, dólares y empleos. No fue el discurso de los 200 años, fue el de los 20 años del populismo”, opinó Chávez durante un análisis televisivo posterior al mensaje.

Ambos economistas cuestionaron duramente la falta de autocrítica del presidente y su insistencia en atribuir los problemas económicos a factores externos. “El presidente vive en una burbuja ideológica. No reconoce el colapso del sector hidrocarburos, la caída en educación, ni el déficit fiscal crónico. Bolivia dejó de ser una potencia gasífera y ahora importa energía. Esa realidad quedó ausente”, añadió el economista paceño.

Por su parte, Ortuño lamentó la ausencia de un mensaje que inspire unidad y rescate los logros colectivos del país en dos siglos de historia. “Era una oportunidad para mirar al país como un proyecto común, hablar de nuestras potencialidades, no solo de las fracturas. No se trataba de defender un modelo, sino de construir un relato que incluya a todos”, reflexionó.

Ambos coincidieron en que, frente a una economía con serios desequilibrios fiscales, cambiarios y de abastecimiento, el presidente optó por minimizar los problemas. “Dijo que la escasez de combustibles es coyuntural, cuando en realidad refleja problemas estructurales acumulados. El próximo gobierno, sea cual sea, tendrá que enfrentarlos”, advirtió Ortuño.

También cuestionaron la narrativa sobre la industrialización. Chávez consideró que se trató más de una ficción propagandística que de una realidad. “San Buenaventura está sin insumos, las plantas de litio producen apenas toneladas tras millonarias inversiones, y la industria de la urea no tiene gas. El discurso del presidente se enamoró de su propaganda, no de los hechos”.

Finalmente, ambos economistas lamentaron que en un momento simbólico como los 200 años de la independencia, el mensaje presidencial haya priorizado una visión polarizante de la historia. “Una nación se construye con acuerdos, no con confrontaciones. El país no está hecho solo de oprimidos y opresores, sino de maestros, productores, emprendedores, abuelos, hijos, familias que levantan a Bolivia todos los días”, afirmó Chávez.

Y Ortuño concluyó: “Necesitamos una clase política que nos diga la verdad, pero también que nos inspire. Bolivia es un gran país, lo hemos construido entre todos y debemos proyectarlo hacia el futuro con unidad y honestidad. Eso faltó en el mensaje del presidente”.
 


 

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