Baja el dólar paralelo en el país y diversos factores explican esta tendencia: desde señales políticas que apuntan a un posible cambio de Gobierno, hasta el aumento gradual de las exportaciones, el veto impuesto a YPFB para operar con criptoactivos y un cambio en las prioridades de los actores económicos. En un contexto de alza de precios, muchos optan por destinar sus recursos a cubrir necesidades básicas, dejando en segundo plano el atesoramiento de dólares.
Hasta anoche el dólar digital, USDT, se cotizaba por debajo de los Bs 15. Esta es la principal referencia del dólar paralelo, ante la escasez en físico de esta moneda. Esta caída marca un nuevo punto en la curva de volatilidad que ha caracterizado a este activo en Bolivia durante el último año.
Su cotización tuvo dos picos clave: el primero en agosto de 2024, con un incremento sostenido hasta los Bs 17, y el segundo en mayo de 2025, cuando superó los Bs 19 en medio de una intensa demanda de dólares alternativos por parte de ciudadanos y empresas.
Menor demanda
Fernando Romero, presidente del Colegio de Economistas de Bolivia, esta tendencia responde principalmente a una menor demanda de la divisa estadounidense, especialmente en su forma física.
“El principal motivo de esta caída es la menor demanda. La gente, debido al proceso inflacionario, está priorizando sus ingresos en alimentos, educación, salud, servicios básicos y deudas, más que en la compra de dólares”, indicó Romero.
Romero hizo una distinción entre el comportamiento del mercado físico y el digital. Mientras el dólar físico ha perdido presión en las calles y casas de cambio, la demanda por activos digitales como el USDT (una criptomoneda vinculada al dólar) ha crecido, lo cual también ha contribuido a la menor presión sobre el billete físico.
Otro factor relevante, indicó, es el aumento de la oferta de dólares por actividades económicas informales y el ingreso de divisas a través del contrabando desde países vecinos como Perú y Argentina.
“Muchos turistas o compradores ingresan al país con dólares debido a que aún es barato comprar en Bolivia. Eso también ha generado una entrada no oficial de divisas”, señaló.
Otro factor que explica esta bajada es el político. Según las encuestas, hay una creciente expectativa de que un gobierno de derecha podría asumir el poder, lo que para Romero genera “mayor certidumbre en un mercado volátil”.
En ese sentido, proyectó que el tipo de cambio paralelo podría bajar incluso hasta los 13 bolivianos, aunque advirtió que cerca del periodo electoral podría registrarse un nuevo repunte.
No obstante, esta caída no representa una mejora estructural, sino un respiro temporal que debe tomarse con cautela. Así lo advirtió el economista Óscar Mario Tomianovic, del Centro de Estudios Populi, durante una entrevista en el programa Dinero 360 de El Deber Radio.
“El dólar pasó de cerca a Bs 20 de Bs 15, lo que podría interpretarse como una señal de estabilización. Sin embargo, la brecha con el tipo de cambio oficial sigue superando el 100%, lo que evidencia que el problema de fondo no se ha resuelto”, explicó.
Tomianovic identificó tres factores clave que explican esta caída. El primero está relacionado con la decisión de YPFB de dejar de operar con criptomonedas, medida que, según el economista, redujo la presión sobre el mercado informal de divisas.
El segundo factor es el político. Las expectativas de un cambio de gobierno, alimentadas por encuestas de intensión de voto, que proyectan una derrota del oficialismo en las elecciones, genera un clima de confianza.
Para Tomianovic, este escenario sugiere la posibilidad de un giro en la conducción económica del país, lo que se interpreta como una señal de certidumbre del mercado.
El tercer elemento tiene que ver con la economía cotidiana. La pérdida del poder adquisitivo, por el encarecimiento de alimentos, transporte y otros bienes básicos, limita la capacidad de los ciudadanos para comprar dólares.
A este análisis se sumó Oswaldo Barriga, presidente de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb), quien destacó que la reciente estabilidad no se debe a una mejora del modelo económico ni a políticas gubernamentales eficaces. En su lectura, los factores que están generando esta “calma relativa” son principalmente coyunturales.
“No es porque el gobierno haya hecho algo bueno, ni porque el modelo ahora sí funcione. Se aprobaron recursos en la Asamblea para fines electorales y parte de esos fondos ha ingresado al sistema, incluyendo reservas. Además, estamos en época de poscosecha del sector oleaginoso y en una fase alta de exportación minera, lo que genera ingreso de divisas”, explicó.
También mencionó un efecto de “aparente estabilidad” producto del levantamiento de bloqueos sociales. “El señor Morales ya no está bloqueando, y eso ha reducido la tensión política. A esto se suma que YPFB ya no puede comprar USDT a través de traders, lo cual también reduce la demanda”, apuntó.
A pesar de estos factores, Barriga fue enfático: “El dólar puede mantenerse en esta banda de Bs 14,50, pero lo más probable es que vuelva a subir hacia fin de año, en un rango entre 17 y 20, cuando se definan los ajustes económicos post electorales.
Reservas
Las Reservas Internacionales Netas (RIN) de Bolivia alcanzaron los $us 2.807 millones al cierre del primer semestre de 2025, según datos del Banco Central de Bolivia (BCB). La cifra representa un incremento de $us 830 millones respecto a diciembre de 2024, cuando se situaban en $us 1.977 millones.
El presidente interino del BCB, Edwin Rojas Ulo, destacó que este repunte confirma la tendencia positiva proyectada por la institución y constituye una señal alentadora para el sistema financiero nacional. “El crecimiento sostenido de las reservas es un reflejo de los esfuerzos del ente emisor por preservar la estabilidad macroeconómica”, aseguró.
Tomianovic señaló que este crecimiento se debe más a la revalorización del oro en los mercados global que a una mayor captación de divisas o superávit comercial.