La tarde de este viernes, el precio del dólar paralelo se acercaba a los Bs 9,10 en los sitios digitales de referencia, mientras el dólar físico —también paralelo— se mantenía en el rango de los Bs 9,60 para la compra y 9,70 para la venta.
Mientras tanto, el valor referencial para la divisa estadounidense en el Banco Central de Bolivia (BCB) se encontraba en Bs 7,99 para la compra y 8,77 para la venta y el tipo de cambio oficial se mantenía en Bs 6,86 para la compra y 6,96 para la venta.
Algunos cambistas de los alrededores de la Plaza 24 de Septiembre, en Santa Cruz, indicaron esta mañana que el dólar físico continúa escaso.
Pero, ¿por qué el precio del dólar digital sigue bajando si existe escasez del dólar físico?
El experto en finanzas, Marcelo Rocha, explicó a EL DEBER que la falta de dólar físico en el mercado regular de las ciudades capitales de los departamentos se debe a que las Entidades de Intermediación Financiera (EIF) priorizan obligaciones financieras externas, importación y operaciones corporativas y empresariales, lo que limita la provisión al mercado minorista.
“Esta dinámica genera un desplazamiento del dólar físico hacia circuitos cerrados donde se preserva liquidez para operaciones consideradas estratégicas, mientras ciudadanos y pequeños agentes enfrentan restricciones de acceso que derivan en la percepción de escasez generalizada, pero que indirectamente igual se inyectará al mercado, ya que en ingresos por 'remesas' es el principal fuente de provisión de divisas al mercado minorista, e igualmente, les llegará por las actividades empresariales o de los propias EIF”, explicó.
Valor referencial
Por otra parte, Rocha señaló que el valor referencial del dólar que publica el BCB se aproxima al tipo de cambio oficial porque se construye a partir de transacciones efectivas realizadas entre entidades financieras, operaciones que aún se ejecutan dentro del marco institucional del régimen cambiario vigente.
“Este valor funciona como una medición del costo de oportunidad de la divisa en el segmento mayorista formal, donde la liquidez en cuentas prevalece sobre la disponibilidad de billetes físicos”, aclaró.
Dado que estas operaciones continúan articuladas bajo reglas de intervención cambiaria establecidas por el BCB —agregó el experto—, los precios observados tienden a converger hacia la paridad oficial. “Esta convergencia refleja un mercado mayorista intervenido, donde la autoridad monetaria mantiene influencia directa sobre los flujos transados y, por ende, sobre la formación del precio referencial”.
De acuerdo con Rocha, la cercanía del valor referencial al tipo oficial contrasta con la brecha observada en mercados alternativos, donde los agentes, es decir, mercado informal incluyendo a los librecambistas, valoran el dólar físico como un activo de liquidez superior.
“El mercado paralelo incorpora información de escasez, expectativas de riesgo y restricciones de acceso, lo que produce precios más altos para el dólar en billete. En cambio, el valor referencial se forma en un entorno donde predominan dólares digitales, operaciones interbancarias y mecanismos de compensación bajo supervisión regulatoria, lo que atenúa variaciones abruptas y alinea los precios hacia el rango fijado por la política cambiaria”, profundizó el analista.
De ese modo —añadió— el valor referencial no captura plenamente la segmentación del mercado ni la prima de liquidez asociada al billete físico. “Este fenómeno explica la diferencia de precios observada por la ciudadanía y, al mismo tiempo, la convergencia del valor mayorista hacia la paridad oficial”, consideró.