El Directorio del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) aprobó la reelección del colombiano Sergio Díaz-Granados como presidente ejecutivo de la institución por un nuevo período de cinco años, una decisión que se apoya en los resultados financieros, la expansión geográfica y el fortalecimiento institucional alcanzados durante su primer mandato, según un boletín difundido por el organismo, este martes.
Entre los datos más relevantes destaca que, en los últimos cuatro años, la institución alcanzó un nivel de aprobaciones anuales que supera los $us 16.000 millones, una cifra sin precedentes en su historia.
Según la información oficial, el voto de confianza responde tanto a los resultados obtenidos como a la proyección estratégica de seguir impulsando el desarrollo integral de América Latina y el Caribe, en un contexto regional marcado por desafíos estructurales en materia de crecimiento, infraestructura, transición energética y cambio climático.
La propia Presidencia de CAF reconoce que el nuevo mandato tendrá objetivos aún más ambiciosos. “Agradezco profundamente la confianza del Directorio. Este respaldo es un reconocimiento al trabajo en equipo de toda la institución y al compromiso de nuestros países accionistas. En el próximo período redoblaremos nuestros esfuerzos para ser cada vez más ágiles, innovadores y cercanos a las necesidades de los países miembros y de la región. De aquí al 2031 apuntamos a duplicar nuestra cartera, impulsar decididamente el trabajo con el sector privado y apuntalar la productividad y el crecimiento sostenible de la región”, dijo Díaz-Granados.
Uno de los ejes centrales de la gestión ha sido la expansión geográfica y patrimonial del banco. Bajo el liderazgo de Díaz-Granados, CAF incorporó seis nuevos países accionistas, principalmente de Centroamérica y el Caribe, y concretó el retorno de Chile como miembro pleno. Este proceso estuvo acompañado por la mayor capitalización de su historia, por $us 7.000 millones, fortaleciendo su capacidad financiera para atender proyectos de gran escala en la región.
La ampliación de la base accionaria se distribuyó en tres espacios: Sudamérica, con el reingreso de Chile; Centroamérica, con la incorporación de Costa Rica, El Salvador, Honduras y República Dominicana como accionistas serie A, además de Guatemala; y el Caribe, con Barbados como miembro pleno y la adhesión de Antigua y Barbuda, Bahamas y Granada. Esta presencia ampliada posiciona a CAF como uno de los bancos multilaterales con mayor cobertura geográfica en América Latina y el Caribe.
En el ámbito financiero, la gestión también fue reconocida por las principales calificadoras de riesgo. Standard & Poor’s elevó recientemente la calificación de CAF a AA+, la más alta en la historia de la institución, lo que le permite acceder a recursos en mejores condiciones y trasladar ese beneficio a los países miembros mediante créditos y cooperaciones técnicas.
Otro componente clave del actual ciclo institucional es la agenda ambiental. CAF se planteó en 2021 convertirse en el banco verde de la región, con la meta de que al menos el 40% de sus aprobaciones fueran sostenibles para 2026, un objetivo que se alcanzó anticipadamente en 2024. En la reciente COP30 de Belén, la entidad anunció una inversión de $us 40.000 millones en los próximos cinco años y el compromiso de elevar su financiamiento verde al 50% para 2030.