El cierre definitivo del acuerdo de asociación entre el Mercosur y la Unión Europea, después de más de 25 años de negociaciones, encuentra a Bolivia en una posición particularmente vulnerable con un aparato productivo poco diversificado, alta dependencia de exportaciones primarias y limitada capacidad industrial, entre otros.
Tras la firma del acuerdo, el pasado 17 de enero en la sede del Banco Central de Paraguay, el presidente de Bolivia Rodrigo Paz difundió un mensaje en el que destacó la integración de Bolivia con vocación productiva.
“Reafirmamos que nuestra prioridad es una integración estratégica que se traduzca en resultados concretos: empleo, inversión y desarrollo real para nuestra gente. No venimos a discutir ideologías, sino a producir desarrollo y posicionar a Bolivia como un socio confiable que industrializa sus recursos y participa activamente en las cadenas de valor globales”, afirmó en sus redes sociales.
Sin embargo, expertos internacionalistas y economistas advierten que alcanzar el objetivo de una integración plena exige algo más que voluntad política. Los especialistas observan que mientras el bloque sudamericano consolida su inserción en uno de los mercados más grandes y exigentes del mundo, Bolivia atraviesa un proceso de adhesión plena sin haber resuelto aún los dilemas fundamentales de su modelo de desarrollo, su política comercial ni su estructura productiva.
Potencial y limitaciones
La abogada internacionalista y asociada al Laboratorio de análisis de políticas relaciones internacionales y diplomacia (Laprid), Vanessa Ortiz, señaló que los sectores que podrían beneficiarse son principalmente los vinculados a la agricultura y los recursos naturales, aunque con un perfil más especializado que masivo.
“Bolivia puede ampliar su oferta y acceder a nuevos mercados si articula una estrategia de inserción selectiva, orientada principalmente a la diferenciación de productos de alto valor agregado y a cadenas con potencial en nichos específicos, en lugar de competir por volumen con socios más grandes”, apuntó.
Ortiz advierte que la limitación para Bolivia no es el mercado, sino la falta de volúmenes de producción consistentes, la escasa escala productiva y la capacidad limitada para mantener oferta sostenida en plazos largos.
Para el investigador y economista de Populi Carlos Aranda, indicó que los productos agroindustriales son los sectores bolivianos con mayor potencial para acceder al mercado europeo.
“Los productos agroindustriales son definitivamente los productos que más mercado pueden tener en Europa. Se necesita que mucha parte de la industria europea se dedique a otros elementos y puedan proveerse de estos alimentos, productos sembrados y demás de otras partes del mundo”, indicó en una entrevista en el programa Dinero de EL DEBER.
El mercado actual
Según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), en junio de 2025 Bolivia exportó 241 productos a los mercados de la Unión Europea por un valor de $us 927.430.880.
Los 10 principales productos exportados fueron: Estaño sin alear ($us 259.250.153), Mineral de zinc y sus concentrados ($us 244.933.071), Mineral de plata y sus concentrados ($us 154.228.201), Castaña sin cáscara ($us 93.716.732), Quinua ($us 32.149.708), Mineral de plomo y sus concentrados ($us 30.293.326), Fueloils ($us 11.252.465), Torta de soya ($us 10.547.176), Maderas tropicales perfiladas ($us 9.314.949) y Alcohol etílico sin desnaturalizar ($us 7.873.002).
Café, vino, singani y cacao
Tanto Ortiz como Aranda coinciden en que entre los sectores con mayor potencial para aprovechar el acuerdo UE-Mercosur se encuentran aquellos nacientes de alto valor agregado, como el café de especialidad, el vino y singani de altura y el cacao.
“Hay empresas nacientes como el café, el vino, el singani, etcétera, que ahora pueden ser atractivas en otros mercados y podemos mostrar nuestro potencial justamente, y además diversificar un poco la estructura de nuestras exportaciones”, señaló Aranda.
Ortiz coincide en que estos sectores tienen perfil de alto valor agregado y pueden insertarse en nichos específicos de calidad y comercio justo, pero enfatiza que el éxito depende de acompañamiento institucional y estrategia.
“El café de especialidad, presenta las mejores perspectivas. Bolivia ya cuenta con reconocimiento en nichos de calidad y comercio justo. La vitivinicultura, especialmente la producción de altura, posee un perfil altamente diferenciado y atractivo en términos de identidad territorial y calidad, o el cacao, lo cual en recientes estudios vi que estábamos entre los primeros exportadores”, resaltó.
A largo plazo
Los expertos coinciden en que la apertura del mercado europeo no garantiza beneficios automáticos para Bolivia. Destacan que, aunque existen oportunidades concretas para sectores con potencial, su éxito depende de estrategias claras, capacidad productiva, acompañamiento institucional y eliminación de trabas internas.
Ortiz subraya que el potencial de Bolivia solo se concretará si se articulan políticas productivas, innovación y fortalecimiento institucional. “Potencial existe, pero sin estrategia, escala adecuada y política de apoyo, el acuerdo no se convierte automáticamente en crecimiento real para Bolivia”, subrayó y apuntó que acceder a mercados exigentes como el europeo requiere fortalecer la capacidad de producción y acompañar a pequeños y medianos productores.
Aranda coincide en que los beneficios no son inmediatos y advierte que Europa impone regulaciones estrictas que dificultan la integración rápida. “No esperemos que de este acuerdo salgan soluciones mágicas y a muy corto plazo, sino que va a ser un proceso dilatado de integración”, afirmó y añadió que la competitividad internacional depende de eliminar trabas internas y promover inversión privada.
Apuntes
- Alianza. El acuerdo crea la zona de libre comercio más grande del mundo, integrando a la Unión Europea y al Mercosur en un solo espacio económico
- Mercado. El pacto conecta a 720 millones de personas, ampliando de forma significativa el tamaño del mercado para empresas y exportadores.
- Comercio. En 2024, el intercambio comercial UE–Mercosur alcanzó los $us 128.830 millones, una cifra que refleja la magnitud del vínculo económico.
- Implementación. La apertura comercial será progresiva, con un periodo de adaptación de hasta 15 años para sectores sensibles.
- Ratificación. El acuerdo aún debe ser aprobado por el Parlamento Europeo y por las legislaturas de los países del Mercosur para entrar en vigor