El mediocampista boliviano Boris Céspedes calificó como una “injusticia total” la sanción de dos años de suspensión, que le impuso la FIFA por haber dado resultado positivo a acetazolamida en un control realizado luego del partido de eliminatorias entre Bolivia y Uruguay, el 25 de marzo de 2025 en Villa Ingenio.
Cargó contra la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) por “no ayudarle” y anunció también que acudirá al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS, por sus siglas en francés).
La noticia de su sanción se conoció el miércoles y el futbolista expresó su opinión, según recoge el portal de noticias suizo Le Matin.
“Me sorprendió esta decisión. Conozco la verdad, sé que es una injusticia. Soy muy consciente de que las normas deportivas requieren que el jugador compruebe lo que ingiere. Pero yo estaba en el marco de la selección nacional, en una burbuja, enfermo como un perro, y me recetó un medicamento un médico autorizado por la Federación Boliviana”, dijo Céspedes en La Matin.
La resolución de la FIFA indica que las justificaciones del futbolista de que no tenía intención de doparse son coherentes, pero no pudo comprobar.
El medio suizo sostiene que una reducción a su sanción podía darse si la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) remitía las pruebas.
Céspedes fue duro en su declaración.
“En Bolivia, es una omerta (término para señalar ley del silencio)”, carga Cespedes.
“Los médicos, que también son sancionados, y la Federación se protegen. Estoy decepcionado con la Federación. Fui a Bolivia para vestir los colores de mi país, como parte de mi trabajo. Y ella ni siquiera intenta ayudarme”, señaló.
Ratificó que acudirá al TAS para tratar de revertir la sanción y afirmó nuevamente “Es una injusticia total”.
La sanción es hasta el 14 de mayo de 2027, tiempo en el que el futbolista no podrá participar de ninguna actividad relacionada con el fútbol.