La alianza ASIP presentó una propuesta de reingeniería municipal para Santa Cruz de la Sierra basada en un cambio profundo del modelo de gobernanza, con descentralización distrital, alianzas público-privadas y una reforma del Concejo Municipal. Así lo expusieron Vicente Cuéllar, candidato a alcalde, y Roberto Fernández, postulante a primer concejal, durante una entrevista en la que cuestionaron la gestión centralista y la falta de planificación urbana.
Cuéllar abrió el diagnóstico con una afirmación categórica: “Este modelo centralista de administración no funcionó, no funciona y no va a funcionar”. Para el candidato, Santa Cruz “ha crecido aceleradamente sin planificación” y requiere “una descentralización distrital profunda, que transfiera poder de decisión y recursos económicos a los distritos”. Según explicó, el actual esquema no atiende de forma eficiente al vecino y concentra decisiones que deberían resolverse a escala barrial.
Fernández complementó el enfoque con el concepto de “gobernanza colectiva”. Señaló que la gestión moderna no puede limitarse a las 43 competencias municipales, sino que debe articular al sector privado, la sociedad civil organizada y a los otros niveles del Estado. “El problema no es la norma, es que no hubo autoridad para aprovechar estas instancias”, sostuvo, al advertir que Santa Cruz perdió oportunidades de desarrollo por la ausencia de proyectos estructurales.
Uno de los ejes centrales fue el transporte. Cuéllar recordó que más de 170.000 vehículos ingresan a diario a la ciudad y que la región metropolitana moviliza alrededor de 541.000 personas, lo que genera una presión permanente sobre vías y servicios. Propuso crear una empresa municipal de transporte mediante alianzas público-privadas, con una visión metropolitana y no limitada al casco urbano. “No podemos ver a los transportistas como enemigos; la solución debe ser conjunta”, afirmó, al tiempo de advertir que la ciudad se encamina al colapso vial si no se toman medidas inmediatas.
Fernández coincidió en que el problema es estructural y humano. “El ciudadano es el más abandonado”, dijo, al describir un sistema “no seguro, no cómodo y no accesible” para adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con discapacidad. Planteó abandonar el esquema de “microviejos” y avanzar hacia buses y trenes, con planificación territorial y participación de gobernación y Gobierno central. “No estamos hablando de ciencia ficción”, subrayó.
En seguridad ciudadana, Cuéllar sostuvo que no se trata solo de cámaras o iluminación, sino de un problema estructural vinculado a empleo y oportunidades. Aun así, pidió mayor asignación policial y tecnología para una ciudad que supera los tres millones de habitantes. Fernández fue más directo: “El vecino está desprotegido”. Criticó la inacción frente a la Ley 264 y anunció la reactivación de los Consejos de Seguridad Ciudadana, con liderazgo municipal y coordinación interinstitucional. Otropunto clave fue la Carta Orgánica Municipal, pendiente desde 2009. Cuéllar responsabilizó al Concejo por no haberla aprobado pese a manejar más de 270 millones de bolivianos en cinco años. “Los concejales se dedicaron a hacer TikTok”, lanzó, al señalar que sin Carta Orgánica no hay planificación ni autonomía real. Fernández afirmó que ASIP ya tiene definida la “ruta” para aprobarla en nueve pasos y fue enfático: “Sin Carta Orgánica no hay autonomía plena; el centralismo era el negocio”.
Finalmente, ambos coincidieron en reformar el rol del Concejo Municipal. Fernández anunció que impulsará un nuevo reglamento para recuperar las facultades de legislar y fiscalizar. Cuéllar cerró con la promesa de descentralizar decisiones y recursos, involucrando al vecino en el POA. “No somos demagogos; primero planificación y diagnóstico”, concluyó, al asegurar que el cambio de modelo es la base de su propuesta.