Este primer semestre de 2026, a la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) llegaron estudiantes extranjeros desde distintos puntos de América Latina y Europa para vivir una experiencia académica que combina innovación, práctica profesional e inmersión cultural. La universidad se ha convertido en un punto de encuentro para jóvenes de Perú, Brasil, Colombia, México, Chile, Argentina, España, Paraguay, Ecuador y Venezuela.
“La internacionalización es un pilar de nuestro modelo educativo. Buscamos que nuestros estudiantes no solo adquieran conocimiento en el aula, sino que vivan experiencias que los preparen para enfrentar un mundo interconectado, con retos globales que requieren profesionales capaces de innovar y adaptarse”, señala la rectora de Unifranz, Verónica Ágreda de Pazos.
De más de medio millar de estudiantes internacionales inscritos este semestre, el 87% proviene del Perú, lo que consolida a Unifranz como una de las principales opciones de formación superior para la juventud del país vecino. Le sigue Brasil con un 8%, atraído principalmente por un modelo educativo que apuesta por la práctica desde el primer día, el uso intensivo de tecnología y la posibilidad de obtener certificaciones internacionales.
Mirar la profesión con otros ojos
Si bien muchos eligen Unifranz para cursar su carrera completa, también están quienes escogen el país para un intercambio académico, como Slendy Uribe Bayona que llegó desde Colombia. Estudia Publicidad y Marketing Digital en la Universidad de Investigación y Desarrollo (UDI) y ahora cursará un semestre en Unifranz.
“No se trata solo de lo académico, sino de una oportunidad para observar cómo se construyen las estrategias y campañas desde otra realidad. Quiero conocer cómo trabajan aquí en el área de mi carrera, aprender, adquirir nuevos conocimientos y conocer las tradiciones que manejan en el país”, cuenta.
El primer impacto para ella no fue académico, sino cotidiano, el frío paceño y una gastronomía distinta a la colombiana. Sin embargo, esas diferencias, lejos de ser un obstáculo, enriquecen su formación.
“Cada cosa que uno va adquiriendo ayuda en el futuro a relacionarse mejor. Mi carrera trata mucho de eso: de crear conexiones con la gente”, afirma.
Una visión similar tiene Valeria Sanchez Monroy, estudiante de Relaciones Públicas y Comunicación de la Universidad de Guadalajara, México. Ella eligió Unifranz no solo por los convenios institucionales, sino por una afinidad especial con Bolivia.
“Bolivia es un lugar muy especial para mí y, además, por las diferencias culturales que puedo encontrar aquí, tanto a nivel personal como en todo el entorno que me rodea”, sostiene.
En lo académico, encontró en Periodismo una carrera cercana a su formación. Y las instalaciones del campus reforzaron su expectativa de calidad. “Me llamó la atención la oportunidad de crecer, experimentar y conocer nuevas perspectivas. Su infraestructura es una de las mejores”.
La práctica como eje, la experiencia como valor
En carreras como Medicina, donde el contacto con el paciente es fundamental, Unifranz también ha sabido posicionarse. Monserrat Aguilar Orosco, estudiante de Medicina de la Universidad de Guadalajara, eligió Bolivia por la atención personalizada y el énfasis práctico.
“Me pareció importante que le den mucho peso a la práctica, ya que me interesa estar cerca del paciente y tener contacto directo con él”, refiere. Para ella, estudiar en otro país no solo amplía el conocimiento clínico, sino también la comprensión de los sistemas de salud y de las realidades sociales que los rodean. “Todo eso hace que esta experiencia sea muy importante y enriquecedora”.
Desde el diseño y la comunicación visual, Valentina Colmenares, también colombiana, busca en Bolivia una mirada distinta para su carrera de Diseño Gráfico. “Quiero tener un nuevo enfoque en mi carrera desde este país, en comparación con Colombia, para llevar ese conocimiento de regreso”.
Su consejo para otros estudiantes es perder el miedo y aprovechar las oportunidades. Investigar, comparar y elegir aquello que esté alineado con los sueños y metas personales.
Un campus que también es una puerta al mundo
El intercambio cultural no solo se vive en las aulas. Pedro Sanchez Ortega, estudiante colombiano del área audiovisual, llegó atraído tanto por la universidad como por el país.
“Mis compañeros de intercambio me hablaron de Unifranz y de sus áreas de especialización, sobre todo en el área audiovisual. Y Bolivia me parece muy llamativa, por lugares como Copacabana y el Salar de Uyuni, lugares que mi padre me recomendó visitar”.
Para él, aprender a estructurar guiones y proyectos se complementa con conocer nuevas culturas y formas de trabajo. “Al compartir experiencias uno puede mejorar y crecer tanto personal como profesionalmente”.
Unifranz, una universidad que se internacionaliza
Lo que hoy se vive en los campus de Unifranz es el resultado de una apuesta sostenida por la internacionalización. Tanto los estudiantes inscritos en carrera como los de intercambio forman parte de una misma estrategia: abrir la universidad al mundo y traer el mundo a Bolivia.
Con un modelo educativo innovador, enfoque práctico, infraestructura tecnológica y una red creciente de convenios internacionales, Unifranz logró posicionarse más allá de sus fronteras. Y es que para cientos de jóvenes latinoamericanos, Bolivia ya no es solo un destino de paso, sino, un lugar donde comienzan a construir un futuro profesional.