Con una trayectoria que la ha llevado de Santa Cruz a las principales capitales de la moda del mundo, Rosita Hurtado se ha consolidado como una referente del diseño latinoamericano.
Su nombre ha brillado en pasarelas como el New York Fashion Week y ha vestido a celebridades internacionales, pero también ha utilizado la moda como una herramienta de impacto social a través de su fundación Latin Angels.
Ella comparte los desafíos que enfrentó al conquistar nuevos mercados, la inspiración detrás de sus creaciones y su emotivo regreso a Bolivia con una propuesta que celebra sus raíces.
¿Qué momentos considera como puntos clave en su carrera internacional?
Llegar a Miami y empezar desde cero fue mi primer gran desafío. Un mercado nuevo, una cultura diferente. Pero mi debut en el New York Fashion Week marcó un antes y un después.
¿Cuándo vuelve a Bolivia?
Volver a Bolivia para el Trendy Fashion Week 2025 es especialmente emotivo. Presentaré una colección que fusiona técnicas europeas con textiles diversos. Es un círculo que se cierra: de pasarelas globales a inspirar a nuevas generaciones en mi tierra.
¿Cuál ha sido su mayor desafío como diseñadora latina en Estados Unidos?
Posicionar la moda latinoamericana como sofisticada, no solo “folclórica”. Logré que mis diseños con raíces bolivianas se valoraran en Miami, Europa y otros mercados.
¿Qué representa para usted haber vestido a celebridades?
Todos mis clientes merecen el mismo respeto, pero vestir a figuras públicas ha sido una validación: nuestra esencia tiene lugar en cualquier escenario.
¿A qué famoso le gustaría vestir y qué le haría?
Georgina Rodríguez y Moza bint Nasser al-Missned representan dos facetas fascinantes de la mujer contemporánea: elegancia poderosa y lujo con propósito.
Para Georgina le haría un vestido cóctel de seda italiana con drapeado asimétrico, en rojo Valentino y detalles de encaje francés. Un cinturón con piedras de Murano que cambian de color, inspirado en los mosaicos árabes de Portugal. Y para Moza, un traje pantalón de lana inglesa con chaqueta al estilo Saint Laurent, botones de jade brasileño y un velo de gasa suiza bordado con microperlas.
¿De dónde nace la inspiración para sus colecciones?
La inspiración llega sola, de las calles, no de las pasarelas, también de los materiales, no de los moodboards, de los errores, no de lo perfecto., de los olvidados, no de los influencers y hasta del cansancio, no de la musa.
Diseño para la mujer que soy cuando nadie me ve: la que elige comodidad y guarda caramelos en los bolsillos.
¿Qué lugar ocupa Bolivia en su propuesta creativa?
El central. Cada colección lleva algo de aquí: materiales, historias, técnicas. Es un orgullo representar mi país.
¿Qué se puede ver en La Joya del Pasado?
Es un registro audiovisual que hemos trabajado para mi nueva página web. Mostrará piezas icónicas de mi marca, junto con el e-commerce.
¿Qué es lo que volverá?
Identifico cinco tendencias clave: Quiet Luxury: siluetas clásicas con detalles modernos, Y2K sofisticado: jeans low-rise y transparencias elegantes, accesorios maximalistas, bolsos pequeños con cadenas grandes, el patchwork de textiles reciclados y el total black que son looks monocromáticos con texturas contrastadas.
¿Sigue homenajeando a la Chiquitania con sus diseños?
¡Por supuesto! Mi línea Ixoye nació para rescatar valores culturales. Me he inspirado en ángeles chiquitanos, aves en peligro de extinción, arquitectura misional y más.
¿Qué proyectos se vienen?
Además de mi proyecto arquitectónico en Miami, estoy enfocada en impulsar el Trendy Fashion Week como plataforma para diseñadores bolivianos. 2025 es solo el comienzo.
¿Qué tips puede dar para vestir en invierno?
Combinen la tendencia boho-chic con esencia boliviana, ponchos de alpaca con flecos, faldas largas en aguayo reinterpretado, accesorios étnicos, como bolsos de cuero repujado y botines bordados, cómodos y con estilo.