La boda de Luis Vega y Nathalia Calvimonte, considerada por muchos como "la boda del año, estuvo llena de momentos inolvidables. Uno de los detalles más originales fue la inclusión de un stand de tatuajes.
Los invitados se agolparon para llevarse un recuerdo permanente en la piel, sumándose así al espíritu divertido y único de la celebración.
Sin embargo, los presentes no fueron los únicos en animarse. Los propios novios también decidieron tatuarse durante la fiesta. Al día siguiente, entre risas, Nathalia y Luis contaron que ambos se hicieron el mismo diseño: una pequeña llama (el animal), como símbolo de que la llama del amor nunca se apague entre ellos.
Durante la divertida anécdota, Luis confesó que no recordaba exactamente qué se había tatuado, a lo que Nathalia, entre carcajadas, le recordó: ¡Nos tatuamos una llama!. Ante el recuerdo y el significado romántico, los recién casados no tuvieron más que reír por esta decisión espontánea y especial que quedará marcada en sus vidas para siempre.