Para Meghan Markle y el príncipe Harry, la llegada de Archie y Lilibet cambió por completo sus vidas. En un inesperado giro, la madre de la duquesa, Doria Ragland, se ha convertido en un pilar fundamental en la nueva vida de la familia real que decidió renunciar a su título.
La pareja, que decidió dar un paso al costado en sus responsabilidades reales,se mudó a una impresionante mansión en Beverly Hills, valorada en 18 millones de dólares y propiedad del magnate de Hollywood Tyler Perry.
Sin la asistencia de su habitual personal de servicio,Meghan y Harry se encontraron en la necesidad de buscar apoyo adicional para cuidar de sus hijos. La solución llegó de la manera más amorosa: Doria Ragland, la madre deMeghan, se mudó con la pareja para ser la figura maternal y apoyo indispensable en la crianza de Archie y Lilibet. Según fuentes cercanas a la familia, esta mudanza representa el mayor tiempo que Doria ha pasado con su nieto desde su nacimiento. Doria Ragland, una trabajadora social de 66 años, se ha convertido en la niñera, primero temporal de Archie, y tras la llegada de la pequeña Lilibet, se instaló de forma definitiva junto a su hija y su yerno. La mujer suele levantarse temprano cada mañana paraleerle cuentos a sus nietosy colabora con la duquesa en la preparación de alimentos orgánicos para los pequeños herederos.