Los pacientes a diario sufren la saturación en el hospital Japones, nosocomio que en agosto se vio obligado a cerrar salas y a reducir servicios por retiro de personal que fue contratado durante la emergencia del covid-19.
Le sacaron 14 enfermeras (8 licenciadas y 6 auxiliares), lo que derivó en el cierre de una sala de reanimación con sus cinco unidades, por lo que la atención en esta área se redujo de 11 a 6 unidades.
El servicio de Emergencias es el que más se llena y se ven obligados a atender hasta en los pasillos. El director médico interino del hospital Japonés, José Carlos Camacho, indicó que este nosocomio quedó pequeño frente a la gran demanda de gente que busca una cama disponible en terapia intensiva, intermedia o de internación. “La gente sufre por la falta de espacio en las áreas críticas como ser terapia intensiva de adultos, de niños y terapia intermedia”, indica Camacho. Manifiesta que los contratos temporales tienen problemas, porque hasta mediados de diciembre ya no tendrán presupuesto para pagar al personal que permitió la ampliación de la terapia intermedia.