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Vidas sobre el escenario, cuando el teatro se convierte en destino

Domingo, 16 de marzo de 2025 a las 04:00

Cuatro actores comparten su pasión y sacrificios en escena. Desde el 10 al 30 de marzo, la Casa Municipal de Cultura Raúl Otero Reiche es escenario del Programa del Día Mundial del teatro, reafirmando que, pese a los desafíos, el arte sigue vivo

Para Carolina Soliz, su pasión por el teatro nació a los 7 años, cuando interpretó a un minero que conversaba con el ángel Gabriel. Desde entonces, el teatro ha sido una constante en su vida, y hoy lo equilibra con su trabajo, dedicándole un espacio importante.

La actriz ha dado vida a cerca de 20 personajes en distintos géneros teatrales. Sus interpretaciones son el resultado de horas de ensayo, estudio minucioso de los textos y una inmersión total en el proceso creativo. “No es un pasatiempo, es mi profesión”, expresó.

Actualmente, interpreta a Gladys Moreno en la obra Gladys, del elenco Ditirambo. “Yo tenía que lograr que tuviera matices de una persona que mucha gente conoció”, explicó, destacando el reto de capturar la esencia de la legendaria cantante. Soliz estudió sus gestos y expresiones, mientras la producción incorporó la ingeniería musical para fusionar su actuación con la voz original de Gladys.

Uno de los momentos más emotivos para Soliz fue la presencia de la familia de Gladys en una función. En especial, recuerda la reacción de su nieta, conmovida por la interpretación. Para la actriz, esa emoción fue la mayor recompensa, la confirmación de que todo su esfuerzo valió la pena.

Desde niño, Jorge Vespa quedó fascinado con el teatro. A los 7 años, vio su primera obra en la plaza de su pueblo, Bella Victoria (Samaipata), y quedó cautivado. “Fue como ir al mar, sin estar en el mar”, contó.

Se inició en el colegio con pequeñas presentaciones y, al llegar a Santa Cruz de la Sierra, se sumergió en talleres y compañías teatrales. Graduado en Comunicación Social, dejó sus trabajos para dedicarse por completo a la actuación. “Tengo que estar en diferentes compañías y hacer varias obras para lograr un sueldo”, compartió, destacando que es ‘jefe de su propio tiempo’.

Desde 2006, ha interpretado diversos personajes, como el Lobo Feroz en Caperucita Roja y Mesier Thénardier en Los Miserables. Actualmente, da vida al icónico Duende en El regreso de la Loca Jarichi, un papel que lo ha desafiado tanto en actuación como en canto.

“El sombrero es parte del personaje y lograr que transmita emociones fue un reto”, comentó, añadiendo que el peso del sombrero lo desafió a encontrar nuevas maneras en la que su personaje se exprese. Para Jorge, cada papel tiene su magia, y su entrega en escena demuestra su profesionalismo y talento en actuación, canto y expresión corporal.

Edson Maraz descubrió su pasión por el teatro en el colegio y, a los 19 años, lo convirtió en su vocación. Su primera obra, Los Andes, marcó el inicio de su trayectoria. Actualmente dirige la compañía teatral La Gallina Ciega.

Con casi 20 años de experiencia, ha vivido grandes momentos y también dudas. En un punto, le dijeron que la actuación no era lo suyo y pasó seis meses alejado, hasta que una coincidencia lo llevó de vuelta al teatro “Yo estaba en el Parque Urbano y de repente llegaron unos chicos que había visto ensayando y me uní a ellos”, contó.

Desde entonces, ha participado en producciones nacionales e internacionales. Aunque admite que el mayor sacrificio del teatro es perderse momentos importantes, acepta que es parte del oficio. “Uno no se muere de hambre. He hecho de todo: luces, asistencia, actuación… siempre hay trabajo”, asegura, aunque el deseo de estar en escena nunca desaparece.

Uno de sus personajes más memorables fue el Dr. Frankenstein, cuya caracterización le tomaba hasta tres horas. Actualmente, interpreta a Jacinto en Cuentos Guarayos, una obra que evolucionó de un cuenta cuentos de Artecampo a una puesta en escena creada por Giovanne Hidalgo, Gonzalo Michel, Melú Pérez, Ramber Grageda, Rodrigo Heredia y Gabu Zeballos.

Desde hace 29 años, Yovinca Arredondo dedica su vida al teatro. Lo que comenzó como una forma de superar su timidez, se convirtió en su gran pasión. A los 19 años, fundó su propia compañía, Tucura Cunumi, desafiando miedos y prejuicios sociales.

Aunque vive dignamente del teatro, reconoce que el camino no es fácil. “No somos una empresa privada, hacemos cultura y arte. Muchas veces no recibimos el apoyo necesario”, expresó.

Aunque actriz de corazón, también ejerce como directora. En el Día Mundial del Teatro presentará dos obras que dirige: El Regreso de la Loca Jarichi y ¡Hasta Pronto, Santa Cruz!. En esta última, que fusiona teatro y guitarra clásica, también forma parte de la escena.

“Esa obra yo la escribí, la dirigí, la actúe y todo. Esa obra la escribí en base a la memoria de mi abuela, mi madre y mi tía”, explicó. La obra relata como una actriz quiere dejar Santa Cruz porque no hay oportunidades laborales, y un guitarrista, le recuerda le recuerda lo hermoso que es ‘la tierra camba’.

Yovinca sigue apostando por el teatro, convencida de que este arte transforma vidas y sana corazones. “El teatro vale la pena, mientras haya el público que nos haga el soporte, nosotros vamos a seguir con esto”, concluyó.

 

 

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