Con motivo del Día Mundial del Teatro, celebrado este 27 de marzo, la Compañía Artística Tucura Cunumi, dirigida por Yovinca Arredondo, organizó un festival en honor a esta fecha. Durante el evento, cientos de actores participan en diversas propuestas teatrales desde el 10 de marzo al 30 de marzo. Entre ellas, el Festival Profesional incluyó una convocatoria para los colectivos teatrales, invitándolos a crear una obra que narrara la historia de personas cruceñas.
EL DEBER tuvo la oportunidad de conversar con tres de estos actores, quienes compartieron no solo su experiencia, sino también la pasión y el esfuerzo que implicaron dar vida a estos íconos en el escenario:
Guadalupe Medina interpreta a Anabel Angus en la obra 'El Camino de Un Sueño'
Desde niña, Guadalupe Medina Jiménez admiraba a Anabel Angus. La veía en la televisión, la seguía en sus programas televisivos y, cuando tuvo la oportunidad de encontrársela en la calle, no dudó en pedirle una foto. Lo que nunca imaginó es que, años después, la interpretaría en ‘las tablas’.
Con 23 años y una trayectoria teatral que inició en 2019, Guadalupe enfrentó uno de los mayores retos de su carrera: interpretar a Anabel Angus en la obra El Camino de Un Sueño. Pero su papel no fue solo representar a la carismática presentadora, sino recorrer su vida en tres etapas clave: niñez, adolescencia y adultez.
“Tengo que meterme en tres distintos personajes, que es su versión niña, su versión adolescente y su versión adulta. Entonces, ha sido un desafío porque para mí fue un privilegio poder interpretarla”, expresó la actriz, quien reconoce el reto de dar vida a una de las figuras más queridas de Santa Cruz.
Cuando se le preguntó qué cualidades se requieren para transformarse en Anabel Angus en el escenario, Medina respondió que su personaje es una persona muy extrovertida y soñadora, que, si bien interpreta las tres facetas, en todas mantiene su deseo por alcanzar su sueño. Su trabajo y dedicación, refleja el compromiso que tiene la actriz con el teatro.
Durante los ensayos, Guadalupe se sumergió en la esencia del personaje, buscando captar su energía y su espíritu soñador. Para ello, el elenco tuvo la oportunidad de visitar a Angus en su casa y conversar con ella.
“Nosotros estructuramos preguntas para hacerle, las respuestas que ella nos dio nos sirvieron de mucho. Fueron sus respuestas pero, a la vez, eran como consejos sobre la vida, sobre los sueños, sobre ser capaces, las experiencias que tuvo, cómo fue su historia”, compartió Medina, recordando con emoción aquel encuentro.
A lo largo de 40 minutos en escena, Guadalupe pasa por distintos matices del personaje. La versión que más disfruta interpretar es la de la Anabel adolescente, cuando su carisma comenzaba a brillar en televisión. Sin embargo, también destacó las inseguridades que la presentadora enfrentó en su camino. “Uno al inicio cuando quiere hacer algo que le gusta, es como que uno al principio tiene dudas, tiene nervios, pero también a la vez tiene esa energía, esas ganas de poder hacerlo y cumplirlo”, reflexionó.
La preparación demandó un mes de ensayos intensivos, con jornadas de cuatro horas diarias. No obstante, el pasado sábado 22 de marzo, la puesta en escena fue aclamada tanto por el público como por Anabel Angus, quien se encontraba entre los espectadores, admirando el trabajo del colectivo Homo Dramae.
Para Guadalupe, cada esfuerzo ha valido la pena. “Dos veces llegué a toparme a Anabel en la calle, yo era niñita y le pedía fotos. Cuando yo me enteré que estaba interpretando a alguien que yo siempre admiré, me emocionó un montón porque para mí ella, en realidad, siempre fue mi ídolo, siempre, desde niña”, contó alegremente.
Fernando Camacho Fernández, el desafío de ser Pirai Vaca en Ahora Tenés La Música En Tus Manos
“¡Voy a ser Pirai, voy a ser Pirai!”. Con esa emoción, Fernando Camacho Fernández hizo que su familia se entere que él intepretaría al aclamado guitarrista Pirai Vaca en la obra Ahora Tenés La Música en Tus Manos. Pero ese grito de alegría también marcó el inicio de un camino de preparación intensa para interpretar al músico en el escenario.
A sus 34 años, Fernando comparte con Pirai el amor por la música, aunque su instrumento es la batería. Su experiencia en las artes escénicas viene del mundo de la comedia, el stand-up y la improvisación, pero este nuevo reto representaba algo distinto: un proceso de inmersión profunda en el personaje, con días de ensayo y una preparación minuciosa.
“Es un viaje muy lindo, me está tocando fibras muy personales también, porque es parte del teatro, encontrarse uno mismo y esa reflexión, ese mensaje, transmitirlo a las personas que nos ven”, reflexionó Fernando sobre esta experiencia transformadora.
Para capturar la esencia de Pirai Vaca, se sumergió en horas de videos del guitarrista, estudiando cada gesto, cada movimiento, cada expresión. Pero no bastaba con eso: debía conectar con la sensibilidad del artista.
Para lograrlo, se adentró en un entrenamiento que incluyó clases de yoga, necesarias para perfeccionar la corporalidad del personaje. “Esto que hacemos también es bastante corporal, por lo que tuvimos sesiones de yoga. Entonces, el proceso ha sido un poco minucioso y arduo”, explicó.
A pesar de su experiencia sobre el escenario, esta fue la primera vez que Fernando vivió un proceso de ensayo tan exigente y prolongado. Sin embargo, en lugar de abrumarlo, lo encontró liberador. La obra, bajo la dirección de Glenda Rodríguez Calle y con texto de Dolly Peña Pedraza, promete ser una experiencia inmersiva de 30 minutos en los cuales, los sentidos juegan un papel fundamental.
“Vamos a tener audífonos, vamos a tener luces, habrán tejidos que vamos a mostrar, jugaremos con los aromas. Vamos a hacer que la experiencia sea bastante completa, sensorialmente hablando”, compartió Camacho.
En los días previos al estreno, la intensidad de los ensayos aumentó. Fernando pasaba hasta cuatro horas diarias perfeccionando cada detalle y, en algunas ocasiones, se quedaba hasta las nueve de la noche afinando su interpretación.
Pero más allá del esfuerzo físico y técnico, lo que más lo cautivó fue adentrarse en la mente del artista. “Entender a esta persona que todos admiramos. Meterme un poco en su cabeza, tratar de entender sus procesos, conocer un poco sus demonios también”, comentó Camacho.
El destino quiso que un encuentro casual le diera la oportunidad de contarle a Piraí en persona sobre su papel en la obra. Fue en un show de comedia, cuando Fernando se acercó con admiración y respeto para compartirle la noticia.
“Lo vi y lo saludé con muchísimo respeto porque yo lo admiro muchísimo. Ahí le comenté que lo interpretaría en una obra. Él se comportó de mil amores, es una excelente persona”, relató con gratitud.
El pasado domingo, 23 de marzo, Fernando interpretó a Pirai Vaca en las tablas y compartió con el público una experiencia que va más allá de la música. “Hay tantos personajes tan admirables, siempre trato de rescatar mi cruceñidad. Van a salir de la obra admirando mucho más a este personaje”, concluyó.
Jorge Vargas es parte de la obra La Máquina Vieja, que relata la historia de dos aclamados futbolistas bolivianos
El teatro y el fútbol pueden parecer mundos opuestos, pero para Jorge Vargas han encontrado un punto en común. A sus 35 años, este actor cruceño asume el reto de fusionar su profesión con su pasión, llevando a escena la historia de dos icónicos futbolistas bolivianos.
Conocido artísticamente como ‘Jorghe’, Vargas descubrió el teatro a los 16 años en talleres escolares. Desde 2019, lo ha convertido en su profesión a tiempo completo como parte de Voyeur Teatro.
Junto a Jorge Calero, es parte de La Máquina Vieja, una obra que explora la vida de los icónicos futbolistas bolivianos Erwin ‘Chichi’ Romero y Marco ‘El Diablo’ Etcheverry. La idea surgió hace dos años dentro de Voyeur Teatro, pero tomó forma hace seis meses con una investigación sobre Romero, quien inicialmente sería el único personaje. Tras la convocatoria del Festival por el Día Mundial del Teatro, decidieron sumar la historia de Etcheverry.
"Siempre quisimos hablar de fútbol y del maestro Romero. Cuando surgió la convocatoria, la organización nos sugirió unir su historia con la de Etcheverry. Investigamos y encontramos un hilo conector entre ambos", explicó Vargas.
La obra se aleja de la interpretación tradicional de personajes. En lugar de representar a Romero o Etcheverry, los actores narran sus historias al público con apoyo de proyecciones, videos de época y elementos futbolísticos como balones, zapatillas y camisetas. "En la obra soy una especie de narrador", adelantó Vargas.
El proceso creativo implicó meses de investigación. "Revisamos periódicos de los 70 y 80, buscamos grabaciones, noticias, videos… Incluso, tuvimos la suerte de encontrar las camisetas en La Paz, de allá las trajimos", relató el actor.
Pero más allá de los datos históricos, descubrió en esta historia un sentimiento más profundo: la identidad boliviana. "Nos dimos cuenta de que la historia de estos jugadores es también la historia del boliviano: siempre cerca del éxito, pero con algo que nos frena a dar el salto definitivo", reflexionó Vargas.
Cuando se le pregunta por el mayor desafío del proyecto, Vargas lo tiene claro: unir sus dos pasiones. “Yo soy futbolero a morir”, contó. Como actor e hincha apasionado, le resultó complejo que ambas disciplinas se complementaran sin que la puesta en escena del teatro documental se volviera monótona.
“El fútbol ya es una pasión que habla por sí sola, que se siente. Llevarlo al teatro, donde se cuentan historias y el público está del otro lado, requería encontrar un hilo conductor que hiciera que la historia cobrara vida”, explicó Vargas.
El resultado es una propuesta escénica innovadora para el público boliviano. La Máquina Vieja se presentará este viernes, 28 de marzo, en la Casa de la Cultura Raúl Otero Reiche a las 20:00, en el marco del festival por el Día Mundial del Teatro, ofreciendo una experiencia única que fusiona teatro y fútbol.